Declaración de política general
de
S. E. Sra. Angela Montoya Holguin
Ministra de Comunicaciones
República de Colombia
Martes, el 19 de marzo de 2002
Constituye para mí un alto honor tener el privilegio de
dirigirme a los asistentes de esta Conferencia Mundial de Desarrollo de las
Telecomunicaciones, convocada por la Unión Internacional de Telecomunicaciones,
y reunida en ciudad tan magnífica y acogedora, bajo los auspicios del Gobierno
de Turquía. Permítanme aprovechar este momento para extenderle mis profundos
agradecimientos al Gobierno de esta gran nación por la hospitalidad que nos ha
brindado con tanta generosidad.
Aunque son muchos los temas que habremos de tratar en el
curso de esta Conferencia, quiero en esta intervención hacer una breve
reflexión en torno al tema que quizás constituye una de las mayores
preocupaciones del mundo moderno. Se trata de la desigualdad que afecta la
evolución en el acceso a las tecnologías y la información, fenómeno más
conocido como Brecha Digital.
Las telecomunicaciones y las tecnologías de la información
se han constituido sin duda alguna en un factor estratégico de desarrollo
económico, principalmente para los países de menores ingresos, que encuentran
en las tecnologías de la información una alternativa viable para cerrar la
brecha social y económica, tanto con los países desarrollados, como entre los
segmentos de la población con altas diferencias de ingresos.
En Colombia somos plenamente conscientes de la oportunidad
que significa la revolución tecnológica para aumentar la competitvidad de
nuestra economía, pero también de los retos que supone estructurar una
política consistente en esa dirección.
El Ministerio de Comunicaciones de Colombia bajo mi
orientación, viene coordinando la ejecución de una ambiciosa política de
conectividad, sobre la cual me referiré más adelante. También hemos tomado
medidas conducentes a consolidar un ambiente regulatorio de convergencia que
permita la expansión y modernización de la infraestructura de
telecomunicaciones para mejorar los índices de cobertura y garantizar el acceso
universal.
Si bien el concepto de conectividad es sinónimo de
desarrollo económico y mejor calidad de vida para las personas, su ausencia se
traduce en atraso, aislamiento y frustración. En esencia significa privar a
importantes sectores de la población de la oportunidad de participar
activamente de la sociedad del conocimiento y beneficiarse de sus evidentes
ventajas en salud, educación o trabajo.
La falta de acceso a la información que brindan las nuevas
tecnologías, afecta de manera grave el desarrollo humano de las personas y la
competitividad de pequeños y medianos empresarios, situación a la cual resulta
inadmisible condenar a vastos sectores de la humanidad con los mismos derechos e
intereses de las sociedades más desarrolladas.
Ante la amenaza de la División Digital, los gobiernos
debemos comprometernos con políticas y decisiones lo suficientemente ambiciosas
para ser capaces de revertir tan indeseable tendencia. La viabilidad y el
crecimiento de los países en desarrollo, dentro del mercado global, depende en
gran medida de la capacidad de los gobiernos para desarrollar políticas
públicas que garanticen el acceso universal a las nuevas tecnologías de la
información, pero especialmente de la habilidad de las personas para
utilizarlas inteligentemente como un componente esencial del conocimiento.
Si bien elementos vitales como el agua o la energía
eléctrica son esenciales para que una comunidad viva en condiciones mínimas de
dignidad humana, el acceso a la información y a la comunicación, son ahora un
recurso de primera necesidad para que las comunidades trasciendan al plano de la
creación proactiva, planeando y ejecutando proyectos de desarrollo comunitario
autónomos y sostenibles.
Es evidente que los costos involucrados para acceder a las
tecnologías modernas, bien sea equipos, redes o servicios, son ya de por sí
una barrera para vastos sectores de la población mundial de escasos recursos.
Pero lo que resulta paradójico es que estas barreras de costos afecten de
manera especialmente crítica a los países en desarrollo, como consecuencia del
sistema vigente de tarifas de conexión a las redes internacionales de internet.
Este sistema, que es por decir lo menos injusto, incide directamente en la
inequitativa distribución del acceso a las tecnologías de la información.
En los países en desarrollo, la tarifa final de acceso a
internet para un usuario, constituye uno de los obstáculos más difíciles de
superar para avanzar en la masificación del servicio. Esta tarifa final está
determinada, en el caso colombiano, principalmente por los costos de la
conexión a las redes internacionales de Internet.
En la estructura de costos de un proveedor de acceso a
Internet en Colombia, la conexión a las redes internacionales de Internet,
representa algo más del 50% de los costos totales. Este aspecto es de especial
preocupación para países que como Colombia, pagan el costo completo del
circuito de doble vía para acceder a las redes internacionales.
Este modelo de pago, a partir del cual un usuario de
Latinoamérica o de Africa, resulta asumiendo la totalidad de los costos del
circuito, ha generado una situación de inaceptable exclusión que resulta
imperativo rectificar mediante una acción concertada y pragmática de corto
plazo.
Considero necesario que este foro reflexione sobre tan
injusto desequilibrio, y avance cuanto antes en la exploración de alternativas
para establecer un modelo asimétrico de costos de acceso a las redes
internacionales, que permita a los ciudadanos de escasos recursos ejercer el
derecho a la información y la comunicación a través de las nuevas
tecnologías. No se trata de pedir condiciones especiales, sino de actuar
conforme a criterios universales de equidad y justicia.
Para ello propongo que esta Conferencia de Desarrollo de las
Telecomunicaciones elabore un documento de recomendaciones dirigido a la
Conferencia de Plenipotenciarios de la UIT en Marrakech, con el fin de que allí
se adopten directrices vinculantes para los países miembros.
La UIT ha demostrado ser una Organización eficaz para
orientar el desarrollo de la Infraestructura Global de Telecomunicaciones. Su
acción y directrices son respetadas como un factor clave para la búsqueda de
soluciones a la problemática que nos plantea la División Digital. Dentro de
este contexto, la Conferencia Mundial de Desarrollo de las Telecomunicaciones
representa la instancia más apropiada para redefinir el marco integral del
problema aquí planteado, identificando posibles soluciones y estructurando un
plan de acción para encauzar los esfuerzos de los gobiernos hacia la
satisfacción de las necesidades de conectividad de todos los ciudadanos del
planeta.
Al principio de mi intervención hice alusión a la política
de conectividad que viene ejecutando el Gobierno de Colombia como una estrategia
para masificar la cultura del uso del internet en las diferentes actividades de
la sociedad y la economía. Esta política integral está contenida en la Agenda
de Conectividad, sin duda la más revolucionaria estrategia de
telecomunicaciones que mi país ha logrado diseñar de cara a asumir los
desafíos de la nueva economía del conocimiento.
La Agenda de Conectividad nos va a permitir aumentar la
competitividad del sector productivo, modernizar la gestión del Estado y
mejorar la calidad de los servicios públicos mediante la utilización masiva de
las tecnologías de la información.
Entre las metas de la Agenda, se incluye además conectar al
mayor número de colombianos a los servicios de telefonía e internet, y dejar
apalancados financiera y técnicamente los proyectos, de tal suerte que la
contundencia de sus resultados trascienda los gobiernos de turno, y la Agenda se
consolide como una política de Estado de mediano y largo plazo.
Permítanme mencionar brevemente algunos de los principales
programas y políticas de la Agenda de Conectividad.
El programa "Compartel" de telefonía e internet,
va conectar a cerca de cuatro millones de colombianos con el resto del mundo a
través de centros comunitarios instalados en la Colombia apartada y rural. Este
es un servicio absolutamente novedoso para gente que en su mayoría no había
hecho una llamada por teléfono o que debía desplazarse durante horas para
comunicarse.
Con el programa "Gobierno en Línea", estamos
construyendo gradualmente un gobierno electrónico que le permita a las
entidades públicas ser usuarias modelo de las ventajas que brindan las
tecnologías de la información. Actualmente ya se ofrecen el 50% de los
trámites reportados, y el 70% de los servicios de las entidades públicas, a
través de internet. Uno de los mayores beneficios del programa "Gobierno
en línea", será el de contribuir a la reducción del gasto público
mediante la centralización de los procedimientos de contratación y compras, y
el de garantizar transparencia en la gestión el sector público.
El programa "computadores para educar" se propone
recibir en donación del sector público y privado, cerca de 47,000 computadores
en los primeros dos años, para ser repotenciados y entregados a 3,000 escuelas
públicas de escasos recursos en todas las regiones del país.
En el plano regulatorio, definimos un nuevo esquema de tarifa
plana con el fin de disminuir las tarifas locales de conexión a internet a
través de los operadores de telefonía. Este nuevo esquema significó una
reducción del 57% en los precios promedio del trayecto local de acceso vía
telefónica. Durante el 2001, año siguiente a la entrada en vigencia de la
medida, el tráfico de Internet creció en un 172%.
Distinguidos Delegados:
Tengo la certeza de que todos los gobiernos del mundo igual
que en Colombia, han iniciado programas de conectividad de gran alcance y están
luchando por superar los peligros de la División Digital. Pero aún persisten
barreras de acceso a la nueva sociedad que escapan al control nacional y están
contribuyendo poderosamente a ampliar esta brecha.
Esta situación es precisamente la razón de ser de nuestra
presencia en este foro mundial. Tenemos que trabajar conjuntamente para que sea
la comunidad internacional la que plantee soluciones supranacionales a problemas
generados por fuera de nuestras fronteras.
Estoy segura de que esta Conferencia, bajo su acertada
dirección, Señor Presidente, encontrará los caminos que todos hemos venido a
buscar en Estambul, para conducir a la sociedad universal hacia un mundo más
digno y justo para todos los habitantes del planeta.
Muchas gracias.
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