Se están haciendo preparativos de muy diversa índole para la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información que tendrá lugar en 2003. Por otra parte, se ha avanzado bastante en las consultas para encontrar un lugar de celebración y a fines de 2000 debería designarse ya un país anfitrión.
Los preparativos de la Cumbre han progresado mucho desde que el Consejo, como órgano rector de la UIT, diese en julio de 2000 su autorización para emprender un gran número de actividades. En particular, se estableció el Comité Organizador de Alto Nivel de la Cumbre (High-Level Summit Organizing Committee - HLSOC) bajo la dirección del secretario general de las Naciones Unidas, Kofi A. Annan, en calidad de presidente del Comité Administrativo de Coordinación (CAC)*. El secretario general de la UIT, Yoshio Utsumi, presidirá el HLSOC.
El HLSOC se estableció poco tiempo después de una reunión entre ambos dirigentes, reunión que tuvo lugar en Nueva York a fines de septiembre de 2000. Los dos destacaron la necesidad de que los jefes de Estado, los jefes ejecutivos de los organismos de las Naciones Unidas, los dirigentes industriales, las organizaciones no gubernamentales (ONG), los representantes de los medios de comunicación y los interlocutores de la sociedad civil participaran en la Cumbre y contribuyesen a dar forma al futuro.
La Cumbre de 2003 abordará, entre otras cuestiones, la forma de atenuar el desnivel digital y de aprovechar las principales iniciativas internacionales para movilizar tecnologías de la información y la comunicación (ICT) en favor del desarrollo. Esto hará necesario seguir los resultados de eventos tales como ECOSOC-200 (sesión 2000 del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas), que se centrará en el papel que desempeñan las ICT en el desarrollo sostenible.
Las expectativas son muy ambiciosas y la Cumbre debe dar la posibilidad a todos los sectores sociales de definir conjuntamente las medidas necesarias para colmar el desnivel digital. Se espera que el sector privado desempeñe un importante papel en la Cumbre y a dicho efecto se están investigando activamente varias posibilidades de asociación.
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* El ACC es un órgano en el que intercambian opiniones anualmente los jefes ejecutivos del sistema de Naciones Unidas. |
A fines de octubre de 2000, el Sr. Utsumi, acompañado por el Sr. Harbi, jefe de las Unidades de Planificación Estratégica, Asuntos Exteriores y Comunicación, informó al CAC que los sectores público y privado habían acogido favorablemente la decisión adoptada por el Consejo de la UIT de convocar la Cumbre. El Sr. Utsumi se refirió a las medidas que se adoptarían próximamente y presentó un proyecto de Plan de Acción (véase el cuadro 1) junto con un organigrama (véase la figura 1) y los respectivos mandatos para el HLSOC y la Secretaría Ejecutiva, que se establecería a fines de 2001. Muchos jefes ejecutivos de las organizaciones internacionales ya han aceptado participar en el HLSOC (véase el cuadro 2).
Destacando los preparativos de la Cumbre, el Sr. Utsumi subrayó que el periodo preparatorio brindaría la posibilidad de organizar amplias consultas regionales y permitiría participar al mayor número posible de actores. El secretario general propuso que la Cumbre fuese convocada por el secretario general de las Naciones Unidas e indicó que el resultado previsto del evento sería una declaración de voluntad política universal y un programa de acción concreto para lograr los objetivos de la sociedad de la información.
El CAC acogió con satisfacción el proyecto de Plan de Acción y destacó la importancia de que la UIT se pronunciara lo antes posible sobre el lugar de celebración de la Cumbre.

Yoshio Utsumi (izquierda) y Kofi Annan (derecha), destacaron la necesidad de que los jefes de Estado, los jefes ejecutivos de los organismos de las Naciones Unidas, los dirigentes industriales, las ONG, los representantes de los medios de comunicación y los interlocutores de la sociedad civil participaran en la Cumbre
(UIT 000063)


Qué dijeron…– Creo muy firmemente en las posibilidades de las tecnologías de información y comunicación (ICT) para colmar el desnivel de conocimientos y encauzar todos los esfuerzos de la comunidad de desarrollo. Como resultado del compromiso adoptado al respecto, en el Grupo del Banco Mundial se están realizando ya muchas actividades. Por esta razón, mucho me agradaría apoyar su propuesta de celebrar la Cumbre Mundial. En nombre del Banco Mundial estoy dispuesto a proporcionar las aportaciones necesarias para la preparación de la Cumbre. – James D. Wolfensohn, presidente del Grupo del Banco Mundial. – El mundo hace frente a nuevos desafíos resultado del desarrollo de las ICT. La reciente reunión de alto nivel del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC), así como la reunión del G8 (Okinawa), que discutió estos desafíos, han demostrado que la propuesta de la UIT de convocar una Cumbre es una iniciativa útil y oportuna, que apoyo plenamente. – Mike Moore, director general, OMC. – Acojo complacido la oportuna iniciativa de la UIT de celebrar la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información y tengo el placer de confirmar el apoyo de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo a dicho efecto, así como nuestra disposición a participar activamente en sus preparativos. Estoy de acuerdo con la importancia que la UIT concede a dar a personas y a comunidades la capacidad de mejorar sus vidas gracias a las nuevas ICT. – Rubens Ricupero, secretario general, UNCTAD. – La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual extiende su más cordial agradecimiento a la Unión Internacional de Telecomunicaciones por la resolución que adoptó su órgano rector, el Consejo, para preparar una Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información en 2003 en estrecha colaboración con los organismos interesados de las Naciones Unidas. La OMPI está dispuesta a colaborar y cooperar cabalmente en los preparativos de esta Cumbre. – Kamil Idris, director general, OMPI. – Apoyo plenamente el objetivo de la Cumbre, que es preparar una clara declaración de voluntad política (declaración de principios) y un plan de acción concreto en esta esfera. Asimismo, tomo nota con gran satisfacción de que la UIT tiene la intención de trabajar en estrecha cooperación con las organizaciones interesadas de las Naciones Unidas, así como con el sector privado y la sociedad civil. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura colaborará complacida con la UIT para responder a este importante y difícil desafío y participará activamente en los preparativos de la Cumbre. – Koïchiro Matsuura, director general, UNESCO. – Espero entablar una estrecha relación de asociación con la UIT y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo para reducir el desnivel digital, especialmente colaborando con dichas entidades a nivel nacional. El punto de vista que espero presentar en el HLSOC será naturalmente el de una organización cuyas actividades se realizan en el terreno que está especializada en asesorar sobre cuestiones de política estratégica a las autoridades nacionales, y que realiza esfuerzos experimentales para promover la utilización de las ICT en los países. Además, en cuanto fundador y administrador del sistema de coordinadores residentes, al PNUD le interesa mucho destacar desde el principio la forma en que todo el sistema de las Naciones Unidas puede movilizarse en cada país para facilitar los preparativos nacionales de la Cumbre, así como su seguimiento, promoviendo para ello actividades operacionales coordinadas en la esfera de las ICT. – Mark Malloch Brown, administrador, PNUD. Entre los temas incluidos en el orden del día de la Cumbre, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente desea que se haga un mayor uso de las ICT para avanzar en el desarrollo ambiental y sostenible. Éste es un tema que nosotros abordamos gracias a nuestra Iniciativa de telecomunicaciones mundiales en la que colabora muy activamente la UIT. – Klaus Töpfer, subsecretario general y director ejecutivo, PNUMA. |
Esta entrevista es la tercera de una serie de artículos publicados con esta nueva rúbrica. Su finalidad es recoger
las reacciones que despiertan las actividades del Grupo de Trabajo sobre la Reforma de la UIT (GTR) un año después de
su primera reunión que tuvo lugar en diciembre de 1999
" La UIT debería fijarse como objetivo anticipar la evolución de los futuros acontecimientos, como ha
sabido hacerlo muy frecuentemente, incluso si proceder así es mas difícil hoy que en el pasado"
(UIT 000068)

La Reforma de la UIT da mucho que hablar y nosotros le hemos consagrado diversos artículos ¿Qué piensa usted al respecto?
Ese tema será el número 1 de la Conferencia de Plenipotenciarios de 2002 en Marrakech (Marruecos). Se trata de un asunto cada vez más candente a medida que se acerca esa fecha. En el curso de los últimos años el entorno de las telecomunicaciones ha cambiado radicalmente y la UIT es objeto de grandes presiones a causa de la aceleración fulgurante de su evolución. No basta con reaccionar ante los nuevos acontecimientos una vez que éstos ya han tenido lugar.
A mi juicio, la UIT debería tratar de anticiparse a los acontecimientos futuros, como supo hacerlo a menudo, aunque hoy en día eso sea más difícil que en el pasado. La Unión no tiene otra opción que adaptarse a esa nueva situación, de ser posible rápidamente, aun cuando su pertenencia a la familia de los organismos de las Naciones Unidas, con todo el peso histórico, cultural o estructural que eso supone, no le facilite la tarea.
¿En su calidad de organismo especializado de las Naciones Unidas, la categoría jurídica de la UIT representa un obstáculo para esa reforma?
No lo creo. No hay que olvidarse de que dicha categoría particular le ha permitido a la UIT abrirse a la industria privada. Varios cientos de operadores o de fabricantes participan activamente y de una manera constructiva en sus trabajos, mientras que en la mayoría de los organismos de las Naciones Unidas la participación está exclusivamente reservada a los gobiernos.
Por otro lado, otros organismos especializados de las Naciones Unidas tales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) o la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) también han tenido que revisar sus métodos de trabajo o asignarle un sitio más amplio a los representantes del sector privado. La OMPI logró perfectamente esa integración y no hay ninguna razón por la cual la UIT no pueda hacer lo propio, a condición de que se dote de los medios necesarios y que sus Miembros, sobre todo los Estados Miembros, transformen en realidad su voluntad de cambio.
Justamente, un Grupo de Trabajo del Consejo, así como el secretario general de la UIT y los directores de las tres Oficinas, están encargados de esa reforma ¿Qué piensa usted del progreso de sus trabajos?
De una manera general y con toda franqueza, por el momento estoy un poco decepcionado. Esperaba logros más espectaculares. A menudo los debates se limitan a consideraciones jurídicas o institucionales, en los cuales finalmente muy pocos especialistas se sienten cómodos.
Esas deliberaciones hacen perder de vista no sólo los cambios y las exigencias a los que deben hacer frente los principales actores y beneficiarios de los trabajos de la UIT, sino también el objetivo final, que consiste en conferir a la UIT la flexibilidad necesaria para responder a las expectativas que se han cifrado en ella. En otras palabras, tal vez se le dé demasiada importancia al árbol que oculta el bosque.
"La reforma debe permitir acabar con la compartimentación de los tres sectores, a saber: "UIT-T, UIT-R y UIT-D"
Creo que el secretario general de la UIT, Yoshio Utsumi, comprendió muy bien ese riesgo inmediatamente después de asumir sus funciones. De ahí, su iniciativa de convocar dos reuniones de un Grupo oficioso de alto nivel (el Grupo Asesor para la Reforma - RAP) en el que se me invitó cordialmente a participar.
Ese Grupo permitió a una treintena de importantes responsables de tomar decisiones, a mi entender representativos de los diversos intereses en juego en la UIT, esclarecer los desafíos que tiene ante sí la UIT y formular propuestas sumamente constructivas y respetuosas de la cultura de la Unión.
Por el momento esas propuestas sólo han tenido un eco muy parcial. El GTR manifestó incluso críticas enérgicas, sin duda exageradas, en cuanto al proceder del secretario general, quien no escatima esfuerzos por favorecer la transparencia y la visibilidad de las actividades de la UIT con miras a transformarla en una organización dinámica. A tenor del mandato que le ha conferido el Consejo 2000, el GTR deberá considerar nuevamente los trabajos del RAP. Espero que asumirá una postura más positiva, pues si no es así la imagen de la UIT podría deteriorarse gravemente, sobre todo a los ojos de las esferas decisorias del sector privado.
Simultáneamente están en curso diversas iniciativas en el seno de los diferentes Sectores de la UIT, a saber: el Sector de Normalización de las Telecomunicaciones (UIT-T), el Sector de Radiocomunicaciones (UIT-R) y el Sector de Desarrollo de las Telecomunicaciones (UIT-D). Tanto mejor que se hayan hecho ese tipo de reflexiones, pero no hay que perder de vista la cohesión del conjunto. La reforma debería conducir a desenclaustrar esos tres Sectores, así como de la Secretaría General. Pero me parece, aunque puedo equivocarme, que está ocurriendo lo contrario.
Sin embargo, el GTR no ha dudado en abordar temas extremadamente importantes...
Supongo que se refiere al establecimiento del Grupo ad hoc encargado de examinar la posible creación de una nueva
entidad de normalización. En efecto, ése es uno de los nudos que la UIT deberá deshacer si quiere hacer frente a los
desafíos que tiene ante sí. Gracias al establecimiento de ese Grupo, que no fue creado sin dificultades, se afrontan
directamente muchas cuestiones fundamentales. Algunos se preguntan incluso si sigue siendo necesario que una organización
intergubernamental se ocupe de establecer normas en materia de telecomunicaciones.

"El hecho de que la UIT sea un organismo especializado de las Naciones Unidas no es un obstáculo contra
las reformas"
Ese interrogante aún no ha sido respondido. Hay que reconocer que las necesidades de los países industrializados y de los países en desarrollo son muy diferentes, y es necesario responder equitativamente, en el seno de la UIT, a las expectativas de ambas partes.
Los más liberales consideran que se debe dejar actuar libremente a las fuerzas del mercado y limitar estrictamente al mínimo la intervención de los Estados o de las organizaciones internacionales tradicionales que hasta ahora habían desempeñado una función medular.
Otros aún no han tenido tiempo para adaptar una política históricamente muy intervencionista a la nueva filosofía de la reglamentación, que es más flexible, sobre todo en el ámbito de las telecomunicaciones.
Al contrario de los primeros, e incluso si se dan cuenta de que las cosas han cambiado y que es necesario adaptarse, acaso temen no disponer del tiempo necesario para "dirigir" esos cambios y tomar así decisiones intempestivas respecto de la UIT. Hay que tener en cuenta ese temor y no abandonar el principio de solidaridad que siempre ha prevalecido en la UIT entre sus Miembros de horizontes diferentes.
¿Puede decirnos cuál es su posición en cuanto a esta nueva entidad?
Pienso que la evolución técnica condiciona gran parte de los demás procesos y es tan rápida, diversificada y especializada que la UIT, y el UIT-T en particular, no pueden por sí mismos seguir el ritmo de todas las innovaciones. Y aunque así fuese, la Unión no dispondría de los medios necesarios, incluso si sus Miembros hicieran gala de muy buena voluntad, debido muy señaladamente a que esa evolución tiene lugar a nivel internacional y mundial, lo que complica todos los problemas que se plantean.
Esto no quiere decir que la Unión Internacional de Telecomunicaciones deba abandonar sus actividades de normalización técnica, sino que ha de actuar rápidamente, sobre todo dejando una mayor autonomía a su Sector de Normalización y acentuando en gran medida su cooperación en un espíritu de colaboración con los diversos foros u organizaciones que desarrollan un conocimiento tecnológico dimanante de la industria. Por otra parte, la Unión debe concentrarse y especializarse en sus competencias, que no han de olvidarse, especialmente las que tienen que ver con la interconexión de redes y la calidad de servicio. Por último, si no desea que sus propios conocimientos técnicos se obliteren, debería tener en cuenta los hechos que se están registrando en el campo tecnológico, incluso si su utilidad a corto plazo no es siempre evidente, y ofrecer al mismo tiempo más libertad y capacidad de iniciativa a sus Miembros de Sector.
Hay que señalar, igualmente, que este esfuerzo de reorientación sería inútil si la UIT no adopta al mismo tiempo, métodos de trabajo más flexibles y rápidos, como lo han hecho las empresas privadas y numerosas administraciones públicas. La Asamblea Mundial de Normalización de las Telecomunicaciones ya introdujo en octubre de 2000 varias mejoras sustanciales en el UIT-T, pero éstas siguen limitándose a esferas muy especializadas. Si la experiencia resulta concluyente, habría que generalizarlas para integrar más adecuadamente a los representantes de la industria y acelerar la aprobación de normas técnicas mundiales.
Por su parte, la industria, que desea beneficiar del prestigio de la Unión Internacional de Telecomunicaciones y la
confianza que inspiran sus Recomendaciones, debe admitir el hecho de que la Unión es una organización
intergubernamental y aceptar, por tanto, que los gobiernos conserven la dosis necesaria de control de sus actividades,
incluidas aquéllas de carácter esencialmente técnico. Asimismo, hay que preguntarse si no llegará el día en que la
Unión deba ofrecer sus "buenos oficios" para resolver los conflictos que pueden oponer a empresas enfrentadas
a normas concurrentes en un momento en que el mercado exija una mayor coherencia.

"El surgimiento de foros que constituyen para la industria un marco muy flexible de discusión impugna sin duda
alguna las funciones y la organización de la UIT"
Hay que considerar si el establecimiento de una nueva estructura es la forma más adecuada de afrontar estos desafíos para decidir con conocimiento de causa. Además, no hay que perder de vista que, aparte de las cuestiones de normalización, se plantean otros problemas. El retraso acumulado por la Oficina de Radiocomunicaciones (BR) en lo que concierne a la notificación de sistemas de satélite es un hecho que también preocupa mucho. La BR no está preparada para hacer frente al crecimiento desmedido de nuevos proyectos, muchos de los cuales no se traducirán nunca a la práctica pero exigen, sin embargo, gran atención.
La Unión debe estar en condiciones de abordar un campo más amplio que el seguimiento "tecnológico" del desarrollo de las telecomunicaciones, para desempeñar una función rectora en el desarrollo de la sociedad de información, como lo señaló el secretario general durante el Consejo 2000.
¿Qué puntos fuertes e insuficiencias de la UIT desearía usted reforzar o corregir?
No cabe duda de que un punto fuerte de la Unión Internacional de Telecomunicaciones es su representatividad. ¿Puede usted imaginarse otra organización capaz de reunir 189 países y una cantidad tres veces mayor de representantes del sector privado? Basándose en esta diversidad, la Unión Internacional de Telecomunicaciones ha sabido forjarse la reputación de imparcialidad y equidad.
Asimismo, la Unión ha limitado conflictos entre concurrentes y promovido muchos esfuerzos de cooperación que se han revelado fructíferos.
La Unión Internacional de Telecomunicaciones no sería el organismo que es sin los esfuerzos cruciales de las empresas privadas. Éstas se quejan de que no se reconoce suficientemente el papel que desempeñan; lo que es cierto tratándose de las decisiones fundamentales que adopta la UIT, por ejemplo, sobre orientaciones estratégicas y cuestiones financieras. Yo entiendo estas reclamaciones, ya que, si bien la industria contribuye a financiar una parte cada vez mayor del presupuesto de la UIT y sobre todo del Sector de Normalización, el debate de estos asuntos se lleva a cabo en el Consejo y la Conferencia de Plenipotenciarios en que los Miembros de los Sectores no están representados.
Se trata de un asunto delicado sin duda alguna...
Ciertamente. Pero los nuevos foros que obtienen un éxito tras otro ofrecen un marco muy flexible para que la industria pueda preparar las normas, impugnan necesariamente el papel y la organización de la UIT. En estos foros los gobiernos no participan en modo alguno, razón por la cual es indispensable no sólo establecer y consolidar un diálogo con tales foros a través de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, sino también reforzar ese diálogo en la Unión Internacional de Telecomunicaciones, concediendo mayor atención a las quejas y deseos de la industria. Así, pues, si los gobiernos no reconocen que la Unión debe desempeñar un papel crucial a este respecto, corren el riesgo de quedar postergados.
Por lo demás, cabe preguntarse si, a diferencia de lo que ocurre en otras organizaciones internacionales, el Consejo no se dispersa demasiado en discusiones de carácter exclusivamente financiero o administrativo. Cabría considerar la posibilidad de reforzar el papel del secretario general en este sentido, lo que le permitiría tomar sus decisiones más rápidamente.
Asimismo, podrían descentralizarse esas responsabilidades, transfiriéndolas a los Grupos Asesores de los Sectores o incluso crear un Grupo Asesor del Consejo que se encargaría de examinar los asuntos que he mencionado y hacer participar en ese Grupo a los Miembros de los Sectores en pie de igualdad con los Estados Miembros. Es posible incluso abrir de un modo u otro el Consejo a los Miembros de los Sectores, lo que permitiría responder a una de las principales quejas de estos Miembros, esto es, que no pueden hacer oír su voz en la UIT, y al mismo tiempo no herir la sensibilidad de muchos Estados Miembros, ya que éstos serían los únicos que podrían participar en la Conferencia de Plenipotenciarios.
"Hay asuntos sumamente importantes, por ejemplo, la enorme carga de trabajo de la BR y el UIT-R en general, que apenas se han abordado. Estamos aún en la fase del comprimido efervescente en que todo se agita y parece desordenado, pero que también se presta a que afloren nuevas ideas. Esta fase está llegando a su fin y las principales orientaciones comenzarán a estabilizarse, incluso si algunas burbujas están allá y aquí"
Existe otro aspecto que me parece también fundamental y es el de la igualdad de todos los Miembros y su derecho de voto.
Aunque hay ciertas esferas en que los Estados Miembros deberían beneficiar de ciertas prerrogativas o derechos suplementarios, sobre todo cuando se discuten asuntos de política o reglamentarios, estas cuestiones, pese a su relevancia, se plantean únicamente en algunas esferas esenciales y muy limitadas. Esto explica la necesidad de otorgar el derecho de voto a todos los niveles de la Unión Internacional de Telecomunicaciones y a todos sus Miembros, siempre y cuando que se utilice como último recurso cuando no se pueda lograr consenso.
En todo caso, debería suprimirse la posibilidad de que un solo Estado Miembro bloquee la adopción de decisiones, lo que es similar a un derecho de veto, e introducir en su caso medidas de control más idóneas.
Por el momento no se integra tampoco en las actividades de la Unión Internacional de Telecomunicaciones a los nuevos actores a los que se debe el desarrollo de Internet y sus servicios. Estos actores han mostrado cierto interés en participar en la Unión, pero la inversión que supone dicha participación es aún muy considerable, lo que disuade de hacerlo a un buen número de estas empresas, que suelen ser pequeñas.
La categoría jurídica de Asociado definida por el Consejo 2000 es un primer paso en este sentido, pero habrá que dar otro, para hacer menos estrictas las condiciones de acceso a la UIT.
Hay que señalar, por otra parte, que un mayor recurso a los instrumentos electrónicos es un medio complementario para garantizar un mayor acceso a los trabajos de la Unión Internacional de Telecomunicaciones.
De lo que he dicho se desprende que si se toman estas medidas, podríamos preguntarnos si seguiría siendo pertinente el deseo de establecer una entidad de normalización separada de la UIT.
¿Es usted optimista en cuanto a los resultados de los trabajos?
Totalmente, pero a condición de no perder un tiempo valiosísimo. Estamos aún en la fase del comprimido efervescente en que todo se agita y parece desordenado, pero que también se presta a que afloren nuevas ideas. Esta fase está llegando a su fin y las principales orientaciones comenzarán a estabilizarse, incluso si algunas burbujas estallan aquí y allá.
Hay asuntos sumamente importantes, por ejemplo, la enorme carga de trabajo de la Oficina de Radiocomunicaciones y el Sector de Radiocomunicaciones en general, que apenas se han abordado.
La reunión del Grupo de Trabajo sobre la Reforma de la UIT que se celebrará en abril de 2001 en Brasil será ciertamente decisiva a este respecto, ya que se abordarán una serie de decisiones de principio y habrá tiempo suficiente para traducirlas a la práctica.
La Unión Internacional de Telecomunicaciones ha actuado con frecuencia pisando alternativamente el freno o el acelerador.
Es posible que acelerar no sea siempre la solución más adecuada, pero el principio de prudencia en el que por el momento parece haberse inspirado el Grupo de Trabajo sobre la Reforma de la UIT puede resultar también peligrosa e incluso fatal. A veces, en lugar de mantenerse demasiado a la espera, resulta preferible actuar, incluso si las medidas que se adopten no son perfectas y deben rectificarse una vez tomadas.
A mediados de octubre de 2000, Yoshio Utsumi, secretario general de la UIT, visitó Marruecos en respuesta a la
amable invitación del secretario de Estado de Correos, Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información de ese país.
El objeto de la visita era examinar las disposiciones adoptadas para preparar la próxima Conferencia de
Plenipotenciarios prevista en Marrakech del 23 de septiembre al 28 de octubre de 2002. Marruecos formuló su invitación
para organizar esta importantísima conferencia del órgano rector de la Unión en la última Conferencia de
Plenipotenciarios (Minneápolis, 1998). En julio del presente año, el Consejo de la UIT aceptó la invitación y fijó
las fechas de lo que será la primera Conferencia de Plenipotenciarios de este milenio.
De izquierda a derecha (primer plano): Yoshio Utsumi asiste, con su Majestad el Rey
Mohammed VI de Marruecos, a la inauguración del Espacio de Tecnologías de la Información
(UIT 000079)

Durante su visita, el secretario general fue recibido por su Majestad el Rey Mohammed VI de Marruecos y el primer ministro del país, Abderrahman Youssoufi. Marreucos será el primer Estado Árabe que organice una Conferencia de Plenipotenciarios. "El Rey Mohammed VI lo considera como un tributo a los grandes avances que ha hecho su país en la liberalización del mercado de las telecomunicaciones y el fomento de su desarrollo.
El primer ministro también se complace de que Marruecos se haya convertido en pionero de la liberalización en la región y abogado de los mejores procedimientos", dijo el secretario general cuando regresó.
El Sr. Utsumi se entrevistó con varios otros dignatarios: Nasr Hajji, secretario de Estado del primer ministro, encargado de Correos, telecomunicaciones y Tecnologías de la Información; Taieb Fassi Fihri, secretario de Estado de Asuntos Exteriores y Cooperación; Mostafa Terrab, director general de la Agence nationale de réglementation des télécommunications (ANRT) y Abdeslam Ahizoune, director general de Maroc Télécom. También visitó las instalaciones de telecomunicaciones en Mrrakech, donde se entrevistó con el gobernador, Ahmed Mjad.
"El Rey Mohammed VI me ha garantizado el apoyo total de su país a la Conferencia de Plenipotenciarios. El interés que despiertan nuestras actividades en un joven monarca que está al tanto de la evolución de las telecomunicaciones, y el gran interés de los reguladores por lo que ocurre en la UIT, muestran el compromiso inmutable de Marruecos con los trabajos de la Unión", observó el Sr. Utsumi.
Este artículo es el tercero de una serie de estudios de casos que publicará la UIT sobre telefonía IP en preparación del tercer Foro Mundial de Política de las Telecomunicaciones de la UIT, previsto para marzo de 2001
Todo el sector de telecomunicaciones de Colombia funciona en un entorno de competencia. Hay en el país más de 50
operadores que prestan el servicio básico de telefonía local, cuatro operadores de telefonía celular y más de 100
operadores de servicios de valor añadido. Aunque las primeras disposiciones para liberalizar el sector se aplicaron a
principios de los años noventa, llevó más de siete años abrir a la competencia el servicio de larga distancia.

En diciembre de 1998, Colombia pasó a ser el primer país de América Latina que ofrecía servicio de larga distancia desde teléfonos móviles utilizando la tecnología Internet. Las compañías de servicios de valor añadido tienen muy buenas perspectivas de entrar en el negocio de la telefonía por Internet a nivel local, pues pueden montar y explotar sus propias redes portadoras o de transporte, en cuanto tengan la licencia adecuada.
Los factores clave en la aparición de la telefonía por Internet han sido los avances importantes de la tecnología, las actuaciones decididas a nivel comercial de una compañía de telefonía celular, Communication Celular SA (Comcel), y la posible falta de una reglamentación clara que rija la telefonía celular y por Internet. Por ejemplo, los operadores del servicio celular tienen que valerse de operadores legalmente constituidos y no reciben ninguna compensación por el inicio o la compleción de una llamada de larga distancia internacional de las compañías que tienen la licencia de larga distancia. Además, la facturación se basa en el principio de que paga la parte que efectúa la llamada.
Las disposiciones actuales establecen barreras reglamentarias que delimitan el acceso a los servicios vocales de larga distancia internacional a través de Internet, cuando dicho servicio se ofrece a un teléfono celular, o procede de éste, por parte de operadores distintos de los autorizados para la prestación del servicio de larga distancia internacional; o cuando la comunicación tiene su origen y terminación en un teléfono. Por otro lado, la telefonía local está totalmente abierta, sin restricciones reglamentarias.
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Colombia: "La telefonía IP e Internet" forman parte de una serie de estudios de caso de telecomunicaciones que se elaboró en el marco del Programa de Nuevas Iniciativas de la Secretaría General de la UIT. Este estudio de caso fue preparado por Gustavo Peña Quiñones (gpenaq@col1.telecom.com.co) y Agustina Guerrero (agustina@baedigital.com.ar ) bajo la dirección de A. Petrazzini (Ben.Petrazzini@itu.int ), asesor en política de telecomunicaciones, Unidad de Estrategias y Política. En www.itu.int/iptel figuran los textos completos de este caso y de otros relativos a China, Perú y Tailandia. |
En la larga distancia, Orbitel inició recientemente las pruebas de un servicio de comunicación vocal que da una conexión al operador a partir de un computador, utilizando soporte lógico Ericsson. La Empresa de Teléfonos de Bogotá (ETB) confía en poder prestar servicio de larga distancia IP antes del final del año 2000. ETB es una nueva compañía que presta servicio de larga distancia y que detenta el 29% de las líneas del país.
La introducción de la telefonía IP no ha estado exenta de problemas. Las compañías que ya han pagado por una licencia de servicio de larga distancia, la cual cuesta 150 millones USD, tratan a menudo de mantener cerrado el mercado a los nuevos pretendientes. Las quejas de que algunos operadores ofrecían la telefonía IP de forma ilegal han dado lugar a investigaciones por parte de las autoridades de reglamentación y supervisión, tales como la Comisión de Regulación de Telecomunicaciones (CRT), la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios y la Fiscalía. El caso Comcel (véase la página 16) es un buen ejemplo de ello.
De hecho, en el segundo semestre de 1999, las autoridades de reglamentación y supervisión investigaron las oficinas
principales de más de 20 operadores legalmente establecidos para la prestación de servicios de valor añadido. Estas
investigaciones se efectuaron respondiendo a las quejas de los operadores de larga distancia en el sentido de que
ciertos operadores prestaban el servicio de transmisión vocal internacional sin autorización.
Colombia cuenta con unos 500.000 usuarios regulares de Internet, contando aquellos que
acceden desde cafés, o universidades. Los actuales proveedores de servicio Internet han llegado a un gran nivel de
competencia y con ello a un amplio abanico de servicios, precios y ofertas especiales
Aparte de estos problemas, las instituciones encargadas de la reglamentación de las telecomunicaciones en Colombia, tuvieron también que hacer frente a la tarea de promover el desarrollo de Internet, tal como establecía el Plan Nacional de Desarrollo. De hecho, en febrero de 2000, el presidente de Colombia publicó un documento titulado: Agenda de conectividad: el salto a Internet. En particular, el documento presenta una serie de estrategias y actuaciones que empujan al país a incorporar las tecnologías de la información con el objetivo de construir la sociedad de la información como objetivo nacional.
El número de servidores Internet en Colombia ha aumentado exponencialmente, pasando de 63 en 1994 a 47.155 en julio de 1999. A principios de 2000, había unas 162.000 cuentas Internet, de las cuales 18.000 eran cuentas empresariales. Colombia cuenta con unos 500.000 usuarios regulares de Internet, teniendo en cuenta los usuarios que acceden a Internet desde cafés o desde universidades, y los que tienen acceso a través de redes locales en compañías y organizaciones.
Muchos usuarios tienen aún un acceso limitado a los computadores personales y los modems son actualmente incapaces de imponerse debido al reducido nivel de los ingresos medios y al elevado coste de dicho equipo. El lado bueno es que los actuales proveedores de servicio Internet han llegado a un gran nivel de competencia y con ella, a un amplio abanico de servicios, precios y ofertas especiales. Por ejemplo, desde enero de 2000 una compañía ha venido ofreciendo acceso gratuito a Internet, iniciativa que sin duda producirá cambios significativos en el esquema de precios que actualmente se aplica en el mercado. Otra compañía ha estado ofreciendo un computador con la conexión Internet por 50 USD mensuales, con un contrato de tres años, y muchas empresas ofrecen tarifas especiales a los estudiantes.
El primer punto de acceso a la red (NAP) se estableció a principios de 1999 gracias a la labor de la Cámara Colombiana de Informática y Telecomunicaciones (CCIT).
Los NAP interconectan los proveedores de servicio Internet principales del país para canalizar y encaminar las
comunicaciones intercambiadas entre usuarios de las diversas redes de acceso a Internet.
En diciembre de 1998, Colombia pasó a ser el primer país de América Latina que ofrecía
servicio de larga distancia desde teléfonos móviles utilizando la tecnología Internet. Los factores clave en la
aparición de la telefonía IP han sido los avances importantes de la tecnología, las actuaciones decididas a nivel
comercial de una compañía de telefonía celular, y la posible falta de reglamentación clara que rija la telefonía
celular y por Internet
Foto: © 2000 PhotoDisc, Inc. (UIT 000041)
De las 134 compañías que cuentan con una licencia de servicio de valor añadido, concedida por el Ministerio de Comunicaciones, sólo los protagonistas más importantes tales como Telecom, Latinonet, Impsat, Cablenet, Empresas Públicas de Medellín (EPM), Telesat, Colomsat, Global One, Rey Moreno, y otras cincuenta y cuatro de diversos tamaños ofrecen conexiones Internet. Sin embargo, el grueso del mercado se divide en Colombia únicamente entre unos pocos de estos proveedores de servicio Internet (véase el recuadro 1).
El caso de Comcel*
A finales de 1998, Comcel, uno de los operadores que cuenta con licencia de servicio de telefonía móvil celular, estableció un contrato con un operador de servicios de valor añadido, Rey Moreno, para ofrecer servicios vocales a través de Internet. En el sector de telecomunicaciones, muchos consideran este servicio ilegal.
Las compañías que acababan de obtener licencias para la prestación de servicios de larga distancia, por las que pagaron cada una 150 millones USD plantearon inmediatamente demandas oficiales respecto a la legalidad del servicio que ofrece Comcel.
El conflicto surgió cuando Comcel, cuyo accionista mayoritario es Bell Canada International, publicó el 20 de diciembre de 1998 en El Tiempo, periódico local, un anuncio en el que ofrecía a sus más de 500.000 usuarios un nuevo servicio basado en la telefonía IP. El anuncio decía:
"Únicamente para usuarios de Comcel. Actualmente cuesta menos telefonear a cualquier parte del mundo con su teléfono celular Comcel que desde un teléfono fijo. Por medio de su teléfono celular Comcel puede usted llamar a cualquier parte del mundo y hablar por sólo 770 pesos al minuto, incluyendo el impuesto sobre el valor añadido (IVA), en cualquier momento, y cualquier día. Basta marcar el #124 + indicativo de país + indicativo de zona + número de teléfono + envío".
Orbitel, uno de los operadores de larga distancia, acusó inmediatamente a Comcel de realizar una explotación vulnerando las leyes y los reglamentos de telecomunicaciones.Al día siguiente, la Comisión de Regulación de Telecomunicaciones publicó dos resoluciones. La primera establecía que todas las compañías que no sean suministradores del servicio básico de telefonía o que se preparaban para ofrecerlo, con independencia de la tecnología utilizada, debían someterse a la función reglamentaria de la Comisión de Regulación de Telecomunicaciones y a la supervisión de la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios. La segunda ordenaba que se iniciase una investigación administrativa de Comcel para determinar si el servicio que ofrecía dicha compañía podía constituir un caso de competencia desleal o conducir a una reducción de la competencia entre compañías del servicio de telecomunicaciones públicas.
| * Aunque este caso se refiere a Comcel, de hecho abarca a Comcel y Occel. Comcel adquirió Occel el primer semestre de 1999, pero ambos continúan existiendo como entidades separadas pues dan cobertura a zonas geográficas del país distintas. |
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Recuadro 1 — Líderes del mercado Principales proveedores de servicio Internet en Colombia (1999) – Telecom entró en el negocio de Internet en 1994, ofreciendo servicio
por medio de su red digital de microondas a 1.000 usuarios de las principales ciudades de Colombia. Hacia
finales de 1999, Telecom contaba con 35.000 abonados residenciales, lo que representa haberlos multiplicado
por 35 en seis años, y cerca de 190 abonados empresariales. Estas cifras hacen de Telecom el proveedor de
servicio Internet más grande del país. Mediante su amplia red IP, Telecom ofrece servicios Internet en más
de 35 ciudades del país. Gracias a su red nacional de fibra óptica, la compañía se sitúa como el
proveedor de servicio Internet más avanzado técnicamente en Colombia. En 1998, empezó ofreciendo
conexiones de banda ancha de gran velocidad a abonados residenciales y empresariales, utilizando líneas de
abonado digital de gran velocidad (xDSL). También prevé poner en servicio un punto de acceso a la red que
estará situado en Barranquilla, punto de aterraje del cable Pan American, en donde enlazará con la
fibra óptica de la compañía y comunicará a proveedores de servicio Internet no sólo en Colombia, sino
también en Ecuador. Telecom cuenta también con una red de microondas de jerarquía digital síncrona (SDH)
a nivel nacional. Utiliza un sistema de satélite DOMSAT de 50 telepuertos como reserva y ofrece
servicios con conexión de paquetes a través del Instituto Técnico de Telecomunicaciones, filial de
Telecom, que desarrolla aplicaciones de teleenseñanza y otros servicios.
– Colomsat, que participa en el punto de acceso a la red de CCIT, ha venido prestando acceso a Internet desde 1995 con acceso por marcación y conexiones especializadas, utilizando líneas digitales y conexiones de red digital de servicios integrados (RDSI) para abonados residenciales y empresariales. A finales de 1999, contaba con más de 20.000 abonados. En 1998, Colomsat llegó a un acuerdo con CompuServe para reforzar su parque de abonados empresariales y aportar soluciones integradas de tipo Internet para estos usuarios. Colomsat ofrece conexiones de microondas y locales por cable en Bogotá. Los abonados de Cali y Medellín pueden acceder a este servicio por líneas RDSI. La compañía utiliza su infraestructura de microondas para la transmisión Internet a nivel nacional, así como un acceso internacional al satélite Texcom para Florida, a fin de conectarse a la infraestructura Internet de MCI, sobre la base de la misma plataforma de retransmisión de tramas. La compañía también ha establecido contratos para otras conexiones internacionales doblando su capacidad de transmisión. Las velocidades van entre 33,6 kbit/s para el acceso por marcación, a 64 kbit/s y superiores para el acceso en gran velocidad. Colomsat no ofrece sus propios contenidos, pero tiene una página en la red que da conexiones a una serie de sitios de contenido y de comercio electrónico. – ImpSat inició sus operaciones en Colombia en 1996 y se ha convertido en otro de los principales proveedores de servicio Internet del país. Fue adquirida en agosto de 1999 por el portal pan-regional El Sitio. La compañía efectúa actualmente ensayos de telefonía IP. ImpSat tiene nodos operativos en Medellín y Bogotá y está instalando nodos de red en Viejo Caldas y Barranquilla. La velocidad media de acceso a Internet es de 33 kbit/s y la mayoría de los clientes están pasando a la de 56 kbit/s. ImpSat utiliza su propio enlace internacional para su infraestructura Internet. No ofrece ningún contenido propio en Colombia, pero actualmente forma parte de la red de portales El Sitio. Fuente: Telecom, Colomsat e ImpSat. |
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Recuadro 2 — La convergencia en acción Cómo funciona la telefonía internacional IP del servicio celular de Comcel – El usuario: Un usuario abonado al servicio marca en su teléfono celular #124 + indicativo de país + indicativo de zona + número de teléfono + envío. El usuario oye un mensaje grabado que dice, "Bienvenido a Comcel 124. El costo de este servicio es de 770 pesos más el IVA. Su transmisión está en marcha". Veinte segundos después de este mensaje grabado, el usuario escucha un tono de llamada que le indica que el número llamado está sonando. El abonado llamado contesta y se inicia la comunicación, continuando hasta que una de las dos partes concluye la llamada. El retardo de voz que perciben las partes durante la comunicación es similar al retardo de una conversación cruzada a través de un enlace de satélite geoestacionario. – Red celular de Comcel: El usuario marca en su teléfono celular #124 + indicativo de país + indicativo de zona + número de teléfono + envío. La señalización llega al medidor de la llamada actual por el canal de control, la red da validez al teléfono celular, el usuario accede a un canal vocal y se procesa la llamada. El medidor de la llamada descarta todos los números marcados de menos de 13 cifras o de más de 18, así como todas las llamadas que después del #124 llevan el 57 (Colombia) o los números cero a 11 (que son indicativos de país no utilizados). Las llamadas descartadas de esta manera se encaminan hacia un mensaje grabado que avisa al que llama de que se ha producido un error en la marcación. Las llamadas no descartadas se encaminan hacia un mensaje grabado que dice, "Bienvenido a Comcel 124, el costo de este servicio es de 770 pesos más el IVA. Su transmisión está en marcha". Las llamadas se envían entonces a una de las líneas troncales de Rey Moreno y se cursan por medio de dos satélites E1 con la señalización colombiana R2 sin que se envíen a la identificación automática del número (o podrían enviarse si la parte que llama lo solicita). Para el número de la parte llamada, se envía el número completo marcado por el abonado celular, excepto el carácter inicial #. Cuando la parte llamada responde, se envía una señal de respuesta por R2 al medidor de la llamada actual de Rey Moreno. La llamada termina cuando una de las dos partes concluye la comunicación, liberando el canal vocal. Cada llamada se contabiliza y se procesa en el sistema de facturación de Comcel.
– El operador de servicio de valor añadido: El operador de servicio de valor añadido recibe una llamada en sus dos satélites E1 procedente de Comcel, con la correspondiente señalización en R2 que indica el 124 más el número telefónico internacional. Cuando llega a la central MMCS, se encamina por una línea troncal E1 de salida y la señalización se convierte a internacional R2. De la central, la señal vocal pasa por un dispositivo que la comprime, la pone en paquetes y la convierte al protocolo IP, junto con su señalización. La información se envía por medio de una sesión IP al corresponsal de Estados Unidos por medio de un enlace de satélite en 640 kbit/s arrendado a INTELSAT y el corresponsal a su vez la pasa a su destino por medio de una conexión directa o indirecta con la red telefónica internacional. La dirección IP que utiliza Rey Moreno es 10.10.3.1, que pertenece a una Intranet y no cuenta con una dirección Internet asignada. El sistema MMCS tiene capacidad de tasar y diferenciar servicios utilizando las primeras cifras del número que recibe. Cuando una de las partes concluye la comunicación, la sesión termina y se liberan los enlaces en ambos extremos. Fuente: Adaptado del expediente del caso Comcel, CRT. |
El Ministerio de Comunicaciones abrió también una investigación preliminar el 22 de diciembre de 1998. Su objetivo era determinar si había bases para considerar que Comcel vulneraba las leyes y los reglamentos de telecomunicaciones, y en particular, las del sistema para la concesión de licencias del servicio de telefonía móvil celular, con la prestación del servicio de telefonía IP para las comunicaciones de larga distancia.
Por último, la Superintendencia de Industria y Comercio abrió también una investigación para determinar si Comcel realizaba una competencia desleal o si había obtenido una ventaja compe-titiva ilegal. La Superintendencia de Industria y Comercio se encarga de detectar y controlar las prácticas restrictivas y desleales en materia de competencia en los servicios de telecomunicaciones de carácter no nacional.
Desde el punto de vista del usuario, Comcel ofrecía llamadas internacionales baratas a cualquier otro teléfono situado en cualquier parte del mundo.
Además, la calidad del servicio que a menudo degrada los servicios de telefonía por IP al público, parecía ser bastante razonable conforme a la investigación efectuada por la Comisión de Regulación de Telecomunicaciones.
Los argumentos presentados por Comcel, Occel y Rey Moreno en defensa de su servicio iban encaminados a demostrar que Rey Moreno daba su servicio a un grupo específico de usuarios del servicio de apoyo básico de Comcel y Occel y que Rey Moreno introducía valor añadido. Las comunicaciones en cuestión no eran de telefonía básica conmutada de larga distancia internacional ni de telefonía móvil celular (para una descripción técnica de la forma de prestar el servicio, véase el recuadro 2).
Por estos motivos, las compañías celulares han delimitado, de varias formas, el servicio de larga distancia desde teléfonos celulares. No todos los usuarios pueden acceder al servicio de larga distancia nacional e internacional. En el caso de Comcel, sólo del 3 al 5% de sus abonados cuenta con el servicio porque deben hacer una solicitud por separado, deben demostrar su capacidad de pago y tienen que realizar otros procedimientos, lo que hace engorrosa y difícil la obtención del servicio.
Cuando Comcel empezó a ofrecer su nuevo servicio en diciembre de 1998, se iniciaban también las operaciones de las nuevas compañías que habían obtenido sus licencias de larga distancia un año antes. Tanto los nuevos operadores de larga distancia como el suministrador establecido hicieron una gran publicidad dando idea de que las tasas de larga distancia internacional estaban disminuyendo, lo cual dio lugar a un aumento del volumen del tráfico en las redes celulares conectadas a servicios de larga distancia. Ello trajo consigo un aumento del volumen del tráfico de larga distancia cursado por servicios celulares, sin que estos últimos recibiesen compensación alguna por ello. Esta distorsión alteró la estructura de los ingresos y gastos de las compañías celulares.
Tras casi nueve meses de explotación, el servicio de telefonía IP de Comcel fue suspendido a instancias del operador de valor añadido. La adquisición de Occel por Comcel puede haber sido un factor determinante en la decisión de suspender el servicio, junto con la insistencia de las entidades de reglamentación y supervisión llamadas a resolver estos conflictos delicados que surgen porque los operadores con licencias de servicios de valor añadido ofrecen servicios de telefonía IP.
En febrero de 2000, el Ministerio de Comunicaciones y la Superintendencia de Industria y Comercio cerraron dos de las tres investigaciones.
En el primero de estos casos, el castigo impuesto a cada uno de los dos operadores celulares (Comcel y Occel) y al operador de servicios de valor añadido (Rey Moreno) fue una multa de 1.000 veces el salario mínimo mensual (equivalente a unos 140.000 USD). En el segundo, se impuso una multa, mientras que a los operadores de larga distancia se les dieron quince días para presentar una reclamación sobre los daños causados por la actuación del suministrador del servicio de telefonía IP. La Superintendencia de Industria y Comercio impuso un castigo, únicamente a Comcel, en forma de multa de 2.000 veces el salario mínimo mensual. Comcel apeló estas decisiones. Algunas de las apelaciones se resolvieron en favor de la compañía a finales de octubre de 2000.
En el proceso de apertura del mercado colombiano a la competencia, la legislación de telecomunicaciones se ha vuelto muy compleja. Cuando surgen nuevos servicios hay que modificar normalmente la legislación o complementarla con decretos. Ello suele dar lugar a controversias y debates entre los operadores de servicios de valor añadido, de larga distancia y celulares.
El 9 de noviembre de 2000, Yoshio Utsumi, secretario general de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), anunció que el Gobierno de la República Sudafricana acogerá a ITU Telecom Africa 2001 en Gallagher Estate, Johannesburgo, del 12 al 16 de noviembre. Se trata de la quinta Exposición y Foro internacionales de telecomunicaciones organizados por la UIT para la región de África y el 25º evento desde el lanzamiento de la primera exposición mundial Telecom en Ginebra en 1971.
Cuando anunció el evento, el Sr. Utsumi señaló que "la UIT acoge complacida la oportunidad de celebrar un evento tan importante como ITU Telecom Africa 2001 en República Sudafricana, ya que África es la región del mundo que requiere con mayor urgencia el desarrollo de las telecomunicaciones y espero que este evento nos permita dar otro paso para lograr ese objetivo esencial", añadió el secretario general.
La UIT recibió invitaciones muy interesantes de varios países de la región para celebrar ITU Telecom Africa 2001, por lo cual no fue fácil elegir el país anfitrión. Después de muchas consultas y varias negociaciones, el Sr. Utsumi aceptó la oferta de la República Sudafricana de acoger el evento.
Gallagher Estate, que dispone de medios avanzados para la celebración de reuniones y más de 28.000 m2 de espacio para exposiciones, está idealmente situado en Midrand, entre Johannesburgo y Pretoria, y a proximidad de la más densa concentración de hoteles de la República Sudafricana. La oferta de la República Sudafricana de acoger el evento se aceptó sobre la base de consideraciones tales como la infraestructura, los hoteles, el transporte y los medios de conferencia y exposición.
Este evento fue anunciado oficialmente en Johannesburgo el 23 de octubre de 2000 por la UIT y el Gobierno de la República Sudafricana. Durante este anuncio, Ivy Matsepe-Casaburri, ministra de Co- municaciones del país dijo: "Es con gran emoción que hago este importante anuncio ya que es un gran honor para la República Sudafricana acoger uno de los eventos pilares del sector mundial de comunicaciones. Esta manifestación representa una enorme posibilidad ya que constituye para el Continente africano una rampa de lanzamiento para desarrollar la infraestructura sobre la base de la tecnología de la información y la comunicación [ICT]".
A esta ceremonia asistieron unas 350 personas, incluidos ministros, reguladores, representantes de la industria y medios informativos. Los ministros encargados de las ICT de toda la subregión del África Subsahariana estuvieron también presentes, lo que demuestra el apoyo que recibió el evento en todo el Continente.
Los eventos Africa Telecom anteriores tuvieron lugar en Johannesburgo (República Sudafricana) en 1998, El Cairo (Egipto) en 1994, Harare (Zimbabwe) en 1990 y Nairobi (Kenya) en 1986. Al evento Africa Telecom 98, asistieron 443 expositores, cerca de 20.000 participantes de 117 países, y 475 personalidades en representación de los medios gubernamentales y las grandes empresas.
Muchos dirigentes africanos celebraron como un triunfo este evento organizado con el tema "Renacimiento africano". Uno de los rasgos más sobresalientes de Africa Telecom 98 fue el compromiso y el enorme optimismo expresado por los ministros, expositores, oradores del Foro, los delegados y los medios de comunicaciones del mundo.
La UIT creó sus eventos Telecom regionales en 1985 para abordar las preocupaciones inherentes a las distintas regiones. Desde entonces, estas manifestaciones han aumentado en talla y prestigio y se han convertido en los eventos de comunicaciones que mayor interés y asentimiento recaban en el mundo.