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SDG

Telecomunicaciones de emergencia

​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​emergency telecommunication BCKGROUNDERFoto de Shutterstock

Consideraciones generales

Desafíos vinculados a las telecomunicaciones de emergencia


La población mundial está creciendo. Según el Informe World Population Prospects de las Naciones Unidas, cabe esperar que la población mundial aumente en 2.000 millones de habitantes en los próximos 30 años, pasando de 7.700 millones en 2019 a 9.700 millones en 2050 [1]​.

Las ciudades del mundo se están expandiendo. En 2018, se estimaba que poco más de la mitad (en concreto, el 55%) de la población mundial vivía en zonas urbanas o ciudades, porcentaje que aumentará a dos tercios (68%) en 2050, según el informe elaborado en 2017 por la División de Población de las Naciones Unidas.

Existen indicios de que el cambio climático y el calentamiento global están empeorando los efectos de los fenómenos meteorológicos extremos, aunque no necesariamente su frecuencia [2]. Las catástrofes naturales (incluidos los terremotos y los tsunamis) pueden agravar la situación de vulnerabilidad de los habitantes de ciertas zonas. Las Naciones Unidas advierten que 280 millones de personas podrían verse obligadas a desplazarse debido a la elevación del nivel del mar si las temperaturas mundiales aumentan hasta 2º C por encima de los niveles preindustriales [3], habida cuenta de que alrededor de una cuarta parte de la población de los pequeños Estados insulares en desarrollo vive a cinco metros o menos sobre el nivel del mar [4].

Después de las catástrofes, se necesitan urgentemente enlaces de comunicación fiables para coordinar las actividades de socorro y difundir las alarmas y alertas tempranas a las comunidades en peligro. La UIT ha llevado a cabo diversos estudios relacionados con el uso de sistemas terrenales, del  servicio móvil terrestre, del servicio de radioaficionados, de banda ancha y de telecomunicaciones móviles internacionales (IMT) para las comunicaciones de emergencia. Las estaciones de radioaficionados, que se hallan distribuidas por todo el mundo en zonas con mayor y menor densidad de población, pueden proporcionar comunicaciones de voz, texto, imagen y datos utilizando diferentes frecuencias atribuidas a través del espectro de radiofrecuencias, lo que permite a los operadores de radiocomunicaciones capacitados reconfigurar las redes para satisfacer las necesidades específicas de una emergencia. 

Los fenómenos meteorológicos graves (por ejemplo, inundaciones intensas, grandes huracanes, temporadas de lluvias profusas, etc.) suelen interrumpir el funcionamiento de las redes de energía y/o comunicaciones terrenales o incluso destruirlas. Las redes de satélites y otras redes no situadas en tierra pueden facilitar la prestación servicios de comunicación en favor de las operaciones de respuesta y socorro en casos de catástrofe. 

Las redes de satélites son más resilientes, ya que funcionan principalmente fuera de la atmósfera y pueden utilizarse para establecer enlaces de comunicación con zonas remotas. Dado que estos sistemas de satélites se rigen por normas generalizadas y reconocidas, los equipos pueden obtenerse fácilmente y su interoperabilidad y fiabilidad están garantizadas. Los sistemas del servicio móvil por satélite (SMS) y del servicio fijo por satélite (SFS) suelen ser idóneos para las operaciones de respuesta y socorro en casos de catástrofe, debido a sus amplias zonas de cobertura.

Otra tecnología emergente que parece albergar grandes promesas para las comunicaciones de emergencia es la de las estaciones en plataformas a gran altitud (HAPS). Según una nueva Resolución aprobada en la Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones de 2019 (CMR-19) de la UIT, celebrada en Sharm El-Sheikh (Egipto) del 28 de octubre al 22 de noviembre de 2019, "las tecnologías actuales permiten ofrecer aplicaciones de banda ancha mediante HAPS, que pueden proporcionar conectividad de banda ancha y comunicaciones para facilitar la recuperación en caso de catástrofe con una infraestructura de red en tierra mínima" [5]​. Estas plataformas (véanse drones o globos), situadas a una altitud de entre 20 y 50 km, pueden utilizarse para proporcionar conectividad tanto fija como de banda ancha y pueden desplegarse rápidamente en zonas afectadas por catástrofes. Los sistemas basados en globos a gran altitud ya demostraron su utilidad para restablecer las comunicaciones móviles en Puerto Rico y Perú, tras las catástrofes acaecidas en 2017 y 2019.  

La radiodifusión en onda corta también puede resultar útil para la prestación de servicios a las poblaciones durante las catástrofes y después de ellas, cuando las redes de información y comunicación locales e incluso regionales quedan destruidas o se sobrecargan y la población afectada sufre un apagón informativo. La radiodifusión en onda corta también se utilizó para las "radiocomunicaciones de crisis" durante el terremoto de Haití de 2010 y el gran terremoto del Japón oriental de 2011. El proyecto de Radiocomunicaciones Internacionales para Operaciones de Socorro (IRDR), mencionado en la Recomendación UIT-R BS.2107, tiene por objeto ofrecer a la comunidad mundial una plataforma global para un servicio de radiocomunicaciones inalámbricas terrenales.

Las inversiones en las fases de mitigación y preparación, así como en las asociaciones en favor de las telecomunicaciones de emergencia, representan inversiones a largo plazo para los países, y no sólo una respuesta inmediata a una crisis a corto plazo. En el marco de la planificación y la preparación para las catástrofes, se puede alentar a los municipios locales a determinar las capacidades de TIC que requieren para atender sus necesidades y su futuro a largo plazo, y no sólo para dar una respuesta inmediata a cualquier situación de crisis.

Labor de la UIT en el ámbito de las telecomunicaciones de emergencia


La UIT presta apoyo a sus Estados Miembros en la elaboración de planes nacionales de telecomunicaciones de emergencia (PNTE), ayudando a las autoridades nacionales y a los responsables de la formulación de políticas a garantizar la utilización continua de las redes y los servicios de TIC en todas las fases de la gestión de catástrofes. En ese sentido, la finalidad 3.5 del Plan Estratégico de la Unión para 2020-2023 consiste en "que, en 2023, todos los países hayan integrado un Plan Nacional de Telecomunicaciones de Emergencia en sus estrategias nacionales y locales de reducción del riesgo de catástrofes".

Los PNTE constituyen una herramienta esencial para articular una estrategia y unos procedimientos nacionales que permitan el intercambio de información en todos los niveles gubernamentales, en el seno de las comunidades y entre las organizaciones públicas y privadas, a fin de mejorar la resiliencia a las catástrofes. La Conferencia de Plenipotenciarios de 2018 (PP-18) de la UIT, que se celebró en Dubái (Emiratos Árabes Unidos) del 29 de octubre al 16 de noviembre de 2018, aprobó instrumentos tales como una Resolución revisada en favor de los pequeños Estados insulares en desarrollo y los países en desarrollo sin litoral [6]. Se ha prestado apoyo con miras a la elaboración de PNTE a cuatro islas del Pacífico (a saber, Vanuatu, Samoa, Islas Salomón y Papua Nueva Guinea) y a dos países de la Región de las Américas (a saber, Guatemala y Bolivia).   

La UIT también ha organizado cursos prácticos y foros nacionales y regionales sobre utilización de las TIC para la gestión de catástrofes, incluido el Foro Mundial sobre Telecomunicaciones de Emergencia. Esos eventos brindan a los interesados de los sectores público y privado, incluidos organismos de las Naciones Unidas y entidades no gubernamentales, la oportunidad de debatir y abordar problemas, necesidades y nuevas oportunidades inherentes a la utilización de las TIC para la gestión y la reducción del riesgo de catástrofes.

En septiembre de 2019, en el marco del foro ITU Telecom World 2019, la UIT se adhirió a la Crisis Connectivity Charter (Carta sobre conectividad en situaciones de crisis), cuyo objetivo es facilitar la disponibilidad de las comunicaciones por satélite para las organizaciones humanitarias y las comunidades afectadas en caso de catástrofe. Dicha carta contribuye a la mejora de la coordinación, al otorgar prioridad al acceso al ancho de banda con fines humanitarios durante las operaciones de respuesta a catástrofes y asignar equipos de satélites ya instalados y capacidad de transmisión en países de alto riesgo.

La UIT también es miembro activo del Consorcio de telecomunicaciones en situaciones de emergencia, una red mundial de organizaciones humanitarias, gubernamentales y del sector privado, que colabora con miras a la prestación de servicios de comunicaciones vitales en situaciones de catástrofe. Dicho consorcio, en colaboración con empresas tecnológicas de vanguardia y proveedores locales de telecomunicaciones, vela por que el personal de ayuda humanitaria, las comunidades y los gobiernos pueden disponer de unas comunicaciones continuas, resilientes y basadas en principios para las operaciones de respuesta a situaciones de emergencia.

La UIT obra asimismo en favor de los objetivos del Convenio de Tampere, aprobado el 18 de junio de 1998 por los delegados de los 75 países que asistieron a la Conferencia Intergubernamental sobre Telecomunicaciones en Caso de Emergencia (ICET-98) en Tampere (Finlandia). El objetivo de este Convenio es ayudar a sus Estados Miembros a responder a las catástrofes facilitando una aprobación y un despliegue rápidos de los equipos de telecomunicaciones de emergencia.

La UIT cuenta con un extenso y distinguido acervo en materia de armonización del espectro y utilización de las radiocomunicaciones y las telecomunicaciones de emergencia por satélite para las operaciones de respuesta y socorro en caso de catástrofe. La identificación de gamas de frecuencias comunes, dentro de las cuales puedan funcionar los equipos, podría facilitar la interoperabilidad y/o el interfuncionamiento, gracias a la cooperación y la consulta mutuas, especialmente en las situaciones de emergencia y operaciones de socorro en caso de catástrofe de carácter nacional, regional y transfronterizo. Las Comisiones de Estudio de la UIT elaboran estudios técnicos y operativos, así como casos de uso, sobre diversas cuestiones relacionadas con las telecomunicaciones de emergencia. La información pertinente sobre esos estudios puede consultarse en este enlace​.

En las normas de la UIT se ofrecen orientaciones sobre arquitecturas de red capaces de afrontar pérdidas repentinas de grandes volúmenes de recursos de red. Además, se describen las funcionalidades de red necesarias para hacer un uso óptimo de los recursos de red que sigan funcionando después de una catástrofe. Por otra parte, se exponen técnicas para reparar rápidamente una infraestructura de TIC dañada, por ejemplo, métodos para conectar las fibras indemnes de cables de fibra óptica cortados. Las normas de la UIT prevén asimismo "unidades de recursos TIC móviles y desplegables" – contenedores de emergencia, vehículos o equipos portátiles que albergan recursos de red y una fuente de energía – capaces de reemplazar temporalmente la infraestructura de TIC destruida.

La UIT también está contribuyendo a un ambicioso proyecto encaminado a equipar los cables submarinos de telecomunicaciones con sensores para la vigilancia del cambio climático y las situaciones de peligro, a fin de crear una red mundial de observación de los océanos en tiempo real. Esta red sería capaz de proporcionar avisos sobre terremotos y tsunamis, así como datos sobre el cambio climático y la circulación oceánica. El Grupo Especial Mixto UIT/OMM/COI de la UNESCO sobre sistemas de cables submarinos SMART dirige este proyecto, cuyo objetivo es equipar los repetidores de cable con sensores para la vigilancia del clima y las situaciones de peligro, creando así cables de seguimiento científico y telecomunicaciones fiables (SMART, por sus siglas en inglés).
 

 

[1] Véanse los aspectos más destacados del Informe World Population Prospects 2019 y otros materiales conexos aquí​

[2] Véanse las declaraciones de Tomasz Schafernaker de BBC Weather aquí

[3] https://www.itv.com/news/2019-09-22/un-report-set-to-issue-stark-warning-on-climate-change-impact-on-oceans/

[4] Fuente: Naciones Unidas, observaciones del Secretario General en el marco del Examen intermedio de alto nivel de las modalidades de acción acelerada para los pequeños Estados insulares en desarrollo (Trayectoria de Samoa), 27 de septiembre de 2019, disponible aquí​

[5] RESOLUCIÓN COM4/3 (CMR-19): Utilización de la banda de frecuencias 21,4-22 GHz por estaciones en plataformas a gran altitud del servicio fijo en la Región 2

[6]​ RESOLUCIÓN 30 (REV. DUBÁI, 2018): Medidas especiales en favor de los países menos adelantados, los pequeños Estados insulares en desarrollo, los países en desarrollo sin litoral y los países con economías en transición


 

Última actualización: marzo de 2020