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SDG

Crear una economía circular para los equipos de TIC

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​​

RESUMEN

DESAFÍOS


Casi cualquier electrodoméstico o artículo empresarial provisto de circuitos o componentes eléctricos con batería u otra fuente de alimentación externa se considera un residuo electrónico cuando se desecha.

Como reflejo del crecimiento de las redes y los servicios de TIC, el mundo desecha aproximadamente 53,6 millones de toneladas métricas (Mt) de residuos electrónicos al año, según las últimas estimaciones, y sólo se recupera y recicla el 17,4%. En 2019 hubo 44,3 Mt de residuos electrónicos generados cuyo destino no se pudo conocer: no se documentaron, se desecharon en vertederos, se quemaron, se comercializaron ilegalmente o se trataron de forma deficiente. Con el modo actual de gestionar los residuos electrónicos al final de su vida útil está resultando difícil, a nivel mundial, la transición hacia una economía circular, en particular​ para los equipos de TIC.

Hasta 69 elementos de la tabla periódica pueden encontrarse en los equipos eléctricos y electrónicos (EEE). Entre ellos, materias primas y metales preciosos de mucha importancia. Los residuos electrónicos pueden dar lugar a la pérdida innecesaria de materiales naturales escasos y valiosos, al no poder reciclar esos materiales raros, menos tóxicos y de gran valor, como el oro, el platino y el cobalto, lo que suspone una presión adicional sobre los limitados recursos naturales disponibles.

Por ejemplo, una tonelada de teléfonos móviles o ordenadores personales desechados puede contener hasta 280 gramos de oro, así como altos niveles de metales comunes. Los desechos electrónicos contienen aditivos tóxicos o sustancias peligrosas, entre las que suelen figurar metales pesados como el mercurio, el cadmio y el plomo, y productos químicos como los retardantes de llama bromados, que pueden contaminar la tierra, el aire y los medios acuáticos y suponer importantes riesgos para la salud, especialmente si se tratan de manera inadecuada.

La gestión inadecuada de los desechos electrónicos también puede aumentar al calentamiento de la Tierra, especialmente porque los refrigerantes de algunos equipos de intercambio de temperatura son gases de mucho efecto invernadero. Se calcula que en 2019, en todo el mundo, se liberaron a la atmósfera un total de 98 Mt de CO2-equivalentes procedentes de frigoríficos y aparatos de aire acondicionado desechados que no se gestionaron de forma respetuosa con el medio ambiente. Cada vez más productos, como refrigeradores, congeladores y lavadoras inteligentes, tienen una mayor capacidad de conectividad en el marco de la creciente Internet de las Cosas (IO). Además, los productos que tradicionalmente no estaban electrificados pueden incorporar ahora circuitos, por ejemplo los aparatos electrónicos que pueden llevarse puestos.

Además, los desechos electrónicos ponen en peligro la salud y la vida de algunos de los trabajadores adultos y niños más pobres del mundo que trabajan con esos desechos y se ven expuestos a toxinas y venenos. ​


Oportunidades


Lo positivo es que los residuos electrónicos contienen diversas materias primas valiosas como el oro, el cobre y el hierro. Se calcula que en 2019, el valor de esas materias primas en esos residuos fue de 57.000 millones de dólares.  Con la tasa actual de recogida y reciclaje (17,4%), se podría recuperar un valor de materia prima de 10.000 millones de dólares. En las condiciones adecuadas, con las debidas precauciones de salud y seguridad, las actividades de reciclado y renovación de residuos electrónicos también podrían crear empleos verdes en todo el mundo.

Una mayor colaboración entre multinacionales, pequeñas y medianas empresas (pymes), empresarios, instituciones académicas, sindicatos, la sociedad civil y diversas asociaciones con objeto de fomentar una "economía circular" en el sector de la electrónica, en la que se prevea el volumen de residuos, permitiría reducir su incidencia medioambiental y crear trabajo decente para millones de personas.

Un sistema en el que se recolecten los productos desechados con miras a reintegrar los materiales o componentes en nuevos productos:

En el plano industrial, las empresas pueden realizar investigaciones y establecer su propia cadena de suministro que comprenda desde el aprovisionamiento hasta la fabricación, la distribución, la recolección y la eliminación. La gestión de la cadena de suministro debe procurar la eliminación de dispositivos con criterios éticos y responsables, así como la sensibilización de los consumidores en esta materia.

Por su parte, los consumidores tienen la opción de reparar el equipo de TIC en vez de sustituirlo, retrasar la actualización o sustitución de teléfonos inteligentes funcionales por el último modelo, recurrir a empresas de eliminación o a puntos de reciclaje debidamente certificados, o plantearse la posibilidad de dar una "segunda vida" al equipo de TIC mediante su reventa.

Los datos y estadísticas fidedignos, oficiales y comparables sobre residuos electrónicos sientan las bases de una legislación y de políticas de gestión coherentes a ese respecto. Al 2020, la Alianza Mundial para el Control Estadístico de los Residuos Electrónicos (GESP) ha capacitado a personas de 60 países diferentes para que compilen estadísticas nacionales de residuos electrónicos mediante una metodología adoptada internacionalmente. Con todo, entre 2017 y 2019, unos nueve países (distintos de la UE) comenzaron oficialmente a reunir datos y estimaciones sobre residuos electrónicos.

CONTRIBUCIÓN DE LA UIT

 

Última actualización: junio de​ 2020​