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Naciones Unidas (ONU)  la Unión Internacional de Telecomunicaciones  

 

 

 


  

  SEGUNDA FASE DE LA CMSI, 16-18 DE NOVIEMBRE DE 2005, TÚNEZ
 
 Declaración del Ecuador

 

Intervención DEL ECUADOR

Dr. Juan Carlos SOLINES MORENO, Presidente del Consejo Nacional de Telecomunicaciones

 

Quiero iniciar agradeciendo, a nombre del Ecuador, a nuestro anfitrión, Túnez, por la organización de la Cumbre Mundial para la Sociedad de la Información y por la calidez de su gente. Nuestro reconocimiento profundo a las Naciones Unidas que, bajo el liderazgo visionario de su Secretario General Kofi Annan y el excelente trabajo de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, ha concluido un proceso fundamental para et desarrollo futuro de nuestros pueblos.

Tengo el alto honor de representar al Dr. Alfredo Palacio González, Presidente Constitucional del Ecuador, quien lamentablemente no pudo estar presente en esta importante cita, a pesar de que es un devoto convencido de que en la ciencia y la tecnología, no solo radican las claves del avance y progreso científico, sino también las bases del desarrollo social y económico de un nuevo paradigma de la humanidad: la Sociedad de la Información y el Conocimiento.

Revisando las Metas de Desarrollo del Milenio, tan mencionadas en esta Cumbre, parecería que su alcance se fundamenta en dos aspectos principales: el primero, la decisión política de nuestros gobernantes, y et segundo, la disponibilidad de recursos económicos.

Con respecto al primero, nuestros gobernantes deben creer en la necesidad de alcanzar esas metas y deben ejercer un liderazgo claro, convincente y sincero para que la mayoría de personas de nuestra sociedad las hagan suyas. Esa decisión política, debe traducirse en planes, proyectos, leyes, regulación y espacios de participación, que permitan el diseño, adopción e implementación de políticas públicas modernas, eficaces y solidarias.

Con esa premisa fundamental, el segundo aspecto referido al financiamiento, debe sustentarse sobre una priorización del destino y uso eficiente de los recursos económicos de los países, que en muchos casos son escasos e insuficientes, junto con un efectivo y permanente proceso de fortalecimiento de la economía, para que se cuente con un ambiente que estimule la inversión productiva y los mercados de capital, y aliente la búsqueda de nuevas alternativas para la generación de riqueza, a través del conocimiento, los servicios y la innovación científica.

En los dos aspectos mencionados, las tecnologías de la información y comunicación también tienen una doble función estratégica que cumplir. Por un lado, facilitar sustancialmente et mejoramiento y eficiencia de los procesos de los sectores público y privado, a través de mecanismos de control, seguimiento de proyectos, medición de resultados, optimización en el uso de recursos, acercamiento a sus clientes (ciudadanos). Por otro lado, las TIC's han facilitado la difusión de la información y la comunicación entre todos los actores sociales, eliminando las barreras de la distancia, creando plataformas y herramientas para discusión y diálogo, que se benefician de la ubicuidad del Internet, allanando el camino para el establecimiento de mecanismos eficientes para la participación ciudadana, para la rendición de cuentas de los elegidos a sus electores, para la determinación de las preferencias de los consumidores, en definitiva para convertir al individuo, al ser humano, en parte activa e integral de esa Sociedad de la Información y el Conocimiento.

La democracia, conocida como el sistema más perfecto de organización social y política hasta la fecha y sus instituciones, encuentran en la emergente Sociedad de la Información un aliado fundamental, porque ésta brinda el espacio virtual idóneo para que la participación de la persona en el proceso político, económico, social y cultural se produzca de manera plena y verdadera. Sin embargo, ese Ciberespacio, requiere de una visa de entrada, todavía difícil de obtener para la mayoría de personas del globo, la visa de la conectividad, el acceso y la capacitación en el uso eficiente de las tecnologías. Esa visa, como muchas otras, demanda una solvencia económica a los más pobres para poder acceder a los equipos y servicios que son el pasaje de ida y vuelta al Ciberespacio.

La brecha digital no conspira solamente contra la Sociedad de la Información y el Conocimiento, sino que atenta contra la democracia misma, contra la esencia de la democracia del Siglo XXI.

Quien se hubiera imaginado que la Unión Internacional de las Telecomunicaciones, organización eminentemente técnica, nos iba a llevar, a través del proceso de la Cumbre, a pensar sobre la democracia. Quien podía avizorar que los servidores raíz y los nombres de dominio nos iban a exigir reflexionar sobre nuevos conceptos de soberanía y geopolítica, Quien podía intuir que los protocolos de Internet y los códigos de programas nos llevarían a discutir acerca de libertades individuales, derechos fundamentales y acceso al conocimiento. Y es que la Sociedad de la Información y el Conocimiento oculta, tras su cara tecnológica y científica, una profunda revolución silenciosa que va a marcar el futuro del hombre en este milenio.

El sueño de varios siglos puede convertirse en realidad. Los resultados de esta Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información son un paso firme en esa dirección. Estos tres días de intervenciones elocuentes, junto con los documentos que se suscriban, sintetizan el trabajo de tres años. La Cumbre nos entrega herramientas muy útiles para afinar nuestras estrategias locales, para consolidar nuestros planes regionales y para construir nuevos espacios de diálogo y participación entre todos los actores de la sociedad.

El Foro de Gobernanza de Internet proyecta estos esfuerzos al futuro y abre nuevos caminos para la consolidación y progreso de la aldea global, en un marco de participación, pluralidad y respeto a la diversidad. La sociedad civil y el sector privado trabajando de cerca con los Estados y las organizaciones internacionales, en un marco de transparencia y democracia. El deber ser plasmado en los documentos de Ginebra y Túnez.

El Ecuador ya ha iniciado su tarea. Buscamos una consolidación del mercado de las telecomunicaciones y la tecnología, que se constituya en el principal incentivo para la inversión en infraestructura y la expansión de servicios, en un marco de seguridad jurídica, con regulación clara, neutral y sensible a la dinámica de la evolución tecnológica.

Los Fondos de Solidaridad y las alianzas público-privadas son la clave para llegar con conectividad a las zonas rurales y urbano-marginales. El esfuerzo de la industria para desarrollar tecnologías y equipos baratos y eficientes, complementan ese esfuerzo. Wi-fi, Wi-max, CDMA-450, entre otras tecnologías, van a ayudar a que la tecnología llegue a la mayoría de Ecuatorianos, venciendo las dificultades geográficas y la ausencia de infraestructura de redes. Finalmente, el acceso eficiente y barato al Internet queremos lograrlo a través de la complementación y uso eficiente de las redes existentes, el desarrollo de NAP's locales y sub-regionales, la compartición de la infraestructura y la salida nacional a los backbones regionales.

La sociedad civil, a través de sus organizaciones, debe hacer efectivos los mecanismos de participación en la adopción de políticas públicas, seguir luchando por esquemas de apropiación social de las tecnologías, trabajando por la consolidación de modelos de sostenibilidad de telecentros comunitarios, promoviendo que de todos aquellos derechos y libertades individuales sean considerados y respetados en las nuevas interrelaciones sociales y los arreglos políticos y jurídicos derivados de ellas. Pero ante todo, la sociedad en general, aquella de creciente número de cibernautas, debe exigir que las nuevas tecnologías, incluyendo el Internet, tengan sentido. Que su uso y aprovechamiento cumpla con un fin de progreso y desarrollo. Para ello, se deben desarrollar aplicaciones y plataformas que respondan a las necesidades y realidad de nuestro país, se requieren contenidos locales relevantes y útiles. Iniciativas de gobierno electrónico que generen valor público, hagan a la burocracia liviana y eficiente, y faciliten el acercamiento del ciudadano al gobierno, programas de tele salud que salven vidas en zonas desprotegidas y prevengan enfermedades y muerte, ajustes al comercio electrónico que coloquen a los pequeños, medianos y micro empresarios en una posición más conveniente y rentable dentro de la cadena de valor del comercio, plataformas de educación en línea que capaciten y lleven contenidos útiles a los ciudadanos que no pueden acceder a un centro de aprendizaje, son los ejemplos de las aplicaciones y usos que estamos empeñados en dar a la tecnologías de la información y comunicación en el Ecuador.

Para lograrlo, necesitamos de recursos, talento humano, tecnología base, investigación científica. Los recursos, concebidos como la mejor inversión en el futuro, el talento humano concebido como el beneficio que merecemos recibir por todo lo que hemos invertido en preparar a nuestros estudiantes en las excelentes universidades y politécnicas del Ecuador, tecnología base, concebida como la materia prima para generar nuevo conocimiento e innovación tecnológica local, e investigación científica, como el resultado de todo lo anterior.

En este sentido, el acceso a recursos propios y de organismos internacionales, la erradicación de fuga de cerebros, la transferencia de tecnología y la investigación científica, constituyen elementos clave en el proceso de inclusión digital de los países subdesarrollados.

El claro entendimiento de estos conceptos contribuirá decididamente para que esta revolución silenciosa acelere su victoriosa marcha y la Sociedad de la Información y Conocimiento, abierta e incluyente, cumpla con su rol histórico fundamental de transformar/consolidar la democracia y darle un sentido a la globalización.

La Sociedad de la Información y el Conocimiento quizás sea el último espacio, la última oportunidad, para los países de la periferia para dar el salto al desarrollo, para alcanzar un mundo más justo, para cumplir con las tan anheladas Metas de Desarrollo del Milenio.

 

 

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Actualizado el 2005-11-18