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CUMBRE MUNDIAL DE LA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN

 

INTERVENCIÓN DEL SUBSECRETARIO DE EDUCACIÓN Y CULTURA DEL URUGUAY,

DR. DANIEL BERVEJILLO

 

GINEBRA, 11 DE DICIEMBRE DE 2003

 

Señor Presidente de la Conferderacion Suiza

Señores Jefes de Estado y de Gobierno de los países miembros de las Naciones Unidas

Señores delegados

 

En primer lugar, quisiera agradecer a las autoridades de la Confederación Helvética y del Cantón de Ginebra el generoso esfuezo desplegado para la exitosa organización de este evento. Ello nos permite a los gobiernos, sector privado y sociedad civil de nuestros países, congregarnos hoy en torno al objetivo común de construir una Sociedad de la Información que responda a las necesidades de todos los miembros de la comunidad internacional.

 

Asistimos todos a una de las más importantes transformaciones que la humanidad haya experimentado jamás. La revolución de la información y el conocimiento está en marcha y abarca todos los aspectos de la vida a escala nacional e internacional.

 

Así como en otros tiempos la riqueza de los países y la calidad de vida de los pueblos se vinculaba íntimamente con la abundancia de sus recursos naturales, hoy ellas dependen en gran medida de sus posibilidades de acceso a la información y al conocimiento. Una sociedad que no acceda al conocimiento estará inexorablemente condenada a vivir de su pasado y no de su futuro, hipotecando con ello seriamente sus posibilidades de desarrollo.

 

La tarea que nos ocupa entonces, es la de lograr un adecuado equilibrio entre los distintos factores que harán posible una Sociedad de la Información justa e inclusiva, donde no existan ganadores ni perdedores y donde sus frutos y beneficios sean equitativamente distribuidos. En suma, Uruguay aspira a una Sociedad de la Información que reduzca las disparidades entre países ricos y pobres en lugar de incrementarlas.

 

La brecha digital no es más que el correlato numérico de las grandes desigualdades económicas y sociales que persisten entre los distintos países. Ella constituye una realidad incontestable. El esfuerzo económico y social que representa para un país en desarrollo la adopción de medidas necesarias para la aplicación y el uso de las TICs es proporcionalmente mucho mayor que aquel que efectúan los países desarrollados.

 

Reducir esa brecha digital no es solamente un principio, es un imperativo inherente al afectio societatis en que debe reposar la Sociedad de la Información que hoy nos proponemos cimentar. Para ello no basta con disponer de las herramientas tecnológicas adecuadas. Es necesario generar un medio ambiente favorable, unas políticas públicas que incentiven la creatividad y la innovación fundadas en el interés general, que promuevan y respalden al mismo tiempo el rol del sector privado en el liderazgo y la inversión tecnológica, y que atiendan a las necesidades de la sociedad civil, evitando crear sectores marginalizados de este proceso.

 

Al mismo tiempo, es imprescindible generar -a través de la cooperación internacional y regional- las capacidades necesarias en los países en desarrollo para poder insertarse en este proceso, ya que de otra forma, ellos estarán destinados a ser meros actores testimoniales en el reparto de sus dividendos. En este esfuerzo, la cooperación regional tendrá un rol destacado que deberá incentivarse en conformidad con los principios que surgirán de esta Cumbre.

 

La revolución digital y el desarrollo vertiginoso de las TICS han acentuado el carácter transnacional y multisectorial de este fenómeno. Por este motivo, es importante que asumamos el compromiso de garantizar que este proceso será respetuoso y promoverá la diversidad lingüística y la identidad cultural de los miembros de la comunidad internacional.

 

Si bien es importante que la Sociedad de la Información siga profundizándose y abriendo caminos hacia el futuro, resulta esencial que ella repose en el respeto de los derechos humanos, la dignidad del hombre, la justicia social y el diálogo entre las diferentes culturas y civilizaciones.

 

Sr. Presidente,

 

Esta primera Cumbre se inscribe en el comienzo de un nuevo Milenio, oportunidad única para reflexionar sobre los valores que deben unir a todos nuestros países ante los desafíos e incertidumbres que genera el futuro. En ese sentido, la Sociedad de la Información no debe ser vista como fin en si mismo, debe entenderse como un proceso mancomunado para alcanzar los grandes objetivos que se ha trazado la comunidad internacional en la Declaración del Milenio. Ella será ciertamente un instrumento que contribuirá a enfrentar los mayores flagelos que desafían la consciencia de la humanidad toda, que no son otros que la pobreza, la marginalidad, el hambre y las enormes desigualdades en los niveles de desarrollo. Asegurar una participación equitativa de todos los países, tanto en el esfuerzo como en los frutos de la Sociedad de la Información, será asegurarnos también mejores posibilidades para que nuestros pueblos disfruten plenamente de sus derechos y de su dignidad.

 

 

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Actualizado el 2003-12-11