ITU/CONATEL
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Encuentro Regional de Reguladores y Operadores de las
Américas Inauguración
Regulación y prestación de Servicios en la Era de Convergencia
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Sr.
Roberto Blois
Vicesecretario General
Unión Internacional de Telecomunicaciones
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No 013 - es
Excelentísimo Señor Presidente de la República de Venezuela, Don Hugo Chávez Frías
Su Excelencia, Ingeniero Julio Montes, Ministro de Transporte y Comunicaciones,
Su Excelencia, Dr. Alexis Aponte, Ministro de Relaciones Exteriores,
Dr. Diosdado Cabello Rondón, Director General de CONATEL,
Sr. Mario Maniewicz, Representante de la Oficina Regional de la UIT para las Américas
Distinguidas autoridades de los gobiernos, organismos reguladores y prestadores de
servicios de telecomunicaciones de los países de la región,
Distinguidos participantes,
Damas y caballeros,
Estimados Amigos:
Es un gran placer y un honor para mí haber sido
invitado a inaugurar este "Encuentro regional de operadores y reguladores de las
Américas", organizado conjuntamente por la UIT y CONATEL, ya que considero que este
encuentro es sumamente relevante, no sólo para los Miembros de la UIT, sino también para
el desarrollo general de los servicios de telecomunicaciones en América.
En este sentido, deseo, antes que nada, expresar el más profundo
agradecimiento de la UIT y de su oficina de desarrollo de las telecomunicaciones al
gobierno venezolano y a las autoridades de CONATEL por haber hecho posible que este
importante evento se leve a cabo en esta bella y acogedora tierra venezolana.
Considero muy importantes los encuentros de este tipo.
En primer lugar porque este encuentro ha logrado atraer a un grupo
selecto de actores esenciales en el ámbito de las telecomunicaciones en América. Ustedes
son los encargados de transformar los servicios de telecomunicaciones en el continente.
Este encuentro es una oportunidad única para poder compartir e intercambiar experiencias
y conocimientos con ustedes.
En segundo lugar, porque los temas que se abordarán durante los
próximos días son fundamentales para el buen desarrollo de las política y las
estrategias públicas y privadas encaminadas a facilitar a la población de América los
servicios de telecomunicaciones. Como decía, pues, esta ocasión es importante para la
mayoría de nosotros, ya que nos permite intercambiar información sobre nuestros sistemas
de regulación y prestación de servicios.
Los próximos días, un grupo de oradores eminentes tratará diversos
temas sobre regulación y comercio, fundamentales para el futuro del sector en la región.
En el pasado, los asuntos de telecomunicaciones se trataban y
resolvían de un modo progresivo y lineal. La mayoría de los nuevos desafíos tenían su
origen en eventos anteriores. Cada nuevo desafío era simplemente una extensión de otro
anterior, y todos eran eventos y consecuencias del ámbito exclusivo de las
telecomunicaciones. Durante los últimos 100 años, todos elos, en conjunto, habían
moldeado la industria de las telecomunicaciones.
Hoy estamos en la antesala de un cambio radical y resulta bastante
difícil, si no imposible, explorar el ámbito de las telecomunicaciones sin aceptar que
éstas ya no constituyen un mercado independiente. La convergencia de las
telecomunicaciones con la informática y la radiodifusión se ha generalizado hasta tal
punto, que nadie puede negar que las comunicaciones multimediales están aquí, con
nosotros, para quedarse.
Esta es la razón de que la reunión comience con un debate sobre la
convergencia y de que el último Informe de la UTI sobre la reforma y regulación del
sector gire en torno a la cuestión de la convergencia digital. La convergencia será
posiblemente un asunto clave en la próxima edición del "Libro Azul" de las
Américas de que se hablará el jueves.
En vista de la rápida evolución que ha experimentado en los últimos
años nuestro modo de producir, aprender, curar, jugar e interactuar unos con otros, creo
que podemos decir que el mundo está en el umbral de una nueva revolución industrial. Ha
nacido una era en que los productos se compran, envían, utilizan y pagan sin dejar los
sistemas de información y las redes de comunicaciones sonde se crearon. En esta nueva
economía basada en las redes, el capital de inversión es el conocimiento y los medios de
producción están representados por el intelecto humano. Las telecomunicaciones son el
epicentro de esta revolución.
La era de la información supone amenazas, pero también brinda
oportunidades al menos tan grandes como las amenazas. En este contexto es posible dar un
salto cualitativo, es decir, adelantarse rápidamente a los contemporáneos, sabiendo
identificar y aprovechar antes que ellos los cambios operados en las condiciones y reglas
básicas del juego.
Este salto pueden darlo los usuarios que puedan arrebatar las ventajas
competitivas a sus rivales, los operadores de redes de telecomunicaciones y proveedores de
servicios que se muestren más rápidos y despiertos que sus rivales, y las naciones y
regiones que ahora, por primera vez, tienen la oportunidad de lograr un desarrollo rápido
y estable, a pesar de la falta de recursos naturales o de infraestructuras industriales
convencionales.
La fuerza motriz de todos estos cambios es la tecnología digital. El
lenguaje común de la nueva Era de la Información no es un lenguaje humano sino un
lenguaje de máquina, es decir, los ceros y los unos del código binario.
Esta profunda transformación tanto de la industria de las
comunicaciones y, por consiguiente, de las sociedades y culturas de todo el mundo, está
generando desafíos sin precedentes, la mayoría de los cuales incumben tanto a los
reguladores como a los proveedores de servicios.
Damas y caballeros,
La experiencia acumulada en estos últimos años de la reforma del
sector de las telecomunicaciones nos ha enseñado que la informatización de las
sociedades y economías nacionales progresará muy poco si no se introduce una competencia
amplia y efectiva en todos los sectores del mercado de las telecomunicaciones.
Si la competencia es esencial para mejorar los servicios de
telecomunicaciones, la interconexión es esencial para el logro de una competencia
efectiva en el mercado de las telecomunicaciones.
En los últimos años, los reguladores han elaborado sistemas
jurídicos adecuados para tratar la mayoría de cuestiones que plantea la interconexión.
Pero la interconexión deberá hacer frente a los numerosos desafíos que surgirán a
medida que aumente la convergencia y los proveedores de servicios comiences a ofrecer una
gama integrada de servicios a través de distintas plataformas de comunicaciones.
Por ejemplo, ¿debería exigirse que se interconecten a las empresas de
televisión por cable, los proveedores de servicios de Internet y los proveedores de
servicios patentados y de valor añadido, que se interconecten con otras empresas de
comunicaciones del mercado?
Algunos reguladores, como la Federal Communications Commission (FCC) de
los Estados Unidos, no favorecen este enfoque. Otros reguladores de la Región consideran,
por el contrario, que el fomento de una competencia equitativa en un mercado convergente
exige la interconexión de todos los operadores que controlan la infraestructura.
Conforme a este nuevo paradigma, todas las redes de comunicaciones se
consideran sistemas genéricos que sustentan todo tipo de transmisión digital y, como
tales, deben tratarse y regularse como las redes de telecomunicaciones públicas.
La integración de servicios en redes aparentemente compatibles que
ofrezcan servicios a través de varias plataformas tecnológicas podría suponer un gran
avance para los consumidores que actualmente tienen que tratar con una gran diversidad de
proveedores de servicios para poder acceder a los distintos servicios de comunicaciones
que necesitan.
La viabilidad de los servicios de telecomunicaciones integrados
también se ve profundamente afectada por otros asuntos reglamentarios y comerciales, como
la concesión de licencias a los operadores y la fijación de los precios de los
servicios.
En una industria de características técnicas, operacionales y
jurisdiccionales totalmente diferentes a las conocidas hasta ahora, será necesario
replantearse el concepto de concesión de licencias ara lograr los objetivos de
interés público.
Los sistemas de concesión de licencias que sigan intentando proteger
un mercado discreto de telefonía, probablemente equivocarán el camino. No sólo será
cada vez más difícil lograr el tratamiento por separado de los servicios de telefonía a
través de facilidades identificables por separado, sino que los esfuerzos realizados para
garantizar este tratamiento separado impedirán que se logre sacar el máximo partido de
la convergencia de la tecnología de la información.
En consecuencia, el primer objetivo de cualquier administración en la
era de la información debería ser fomentar al máximo el desarrollo de los servicios de
la información. Al incrementar la cantidad de medios aprobados para acceder a los
ciudadanos a través de aplicaciones de voz, probablemente se acelerará la expansión de
los servicios de telefonía pública a precios asequibles.
La fijación de precios de los servicios y su seguimiento
es otro elemento clave del rompecabezas de las comunicaciones del futuro.
Las redes digitales son la base de una gran variedad de nuevos
servicios electrónicos, muchos de los cuales se prestan actualmente por Internet. La
capacidad en materia de anchura de banda puede ser un asunto primordial en la prestación
de estos servicios, y la fijación del precio de esta capacidad está convirtiéndose en
un factor decisivo.
Actualmente, la mayoría de los circuitos que se utilizan entre Estados
Unidos y Europa se emplean para prestar servicios de datos digitales distintos de la
telefonía. Se prevé que, dentro de unos años, los servicios que no utilizan voz
superarán a los servicios de voz en volumen de tráfico y, posteriormente, de ingresos.
Dado que tanto los operadores establecidos como los nuevos ofrecen cada
vez más servicios basados en el protocolo Internet (IP), los servicios de telefonía
acabarán siendo simplemente una de las numerosas categorías de servicios prestados a
través de toda una gama de conexiones.
En muchos países, los operadores establecidos han mantenido
artificialmente elevados los precios de las líneas arrendadas por temor a que sean
utilizadas para ofrecer servicios competitivos, lo que ha afectado seriamente al
desarrollo del tráfico Internet.
El único modo de resolver este problema consiste en que los países
reduzcan los precios de las líneas arrendadas y amplíen la capacidad de las mismas.
Los usuarios seguirán necesitando los servicios de capacidad de
anchura de banda a todos los niveles, incluidas las pequeñas empresas y los abonados
residenciales. A medida que vaya ampliándose la red de información polivalente, los
usuarios necesitarán poder elegir entre diferentes sistemas de precios para comprar los
servicios que desean, incluidas las opciones de capacidad de anchura de banda y de
utilización.
Damas y caballeros,
No siempre es fácil predecir las necesidades futuras de la regulación
y la prestación de servicios en el mercado de las telecomunicaciones. Por ejemplo, la
mayoría de los actores coinciden en que la portabilidad del número es un factor
importante para fomentar un entorno competitivo. Sin embargo, en la mayoría de los
países no se ha llegado a una solución debido a que se ha dado importancia al asunta
relativamente tarde en el debate sobre la liberalización. Del mismo modo, apenas ahora
empiezan a examinarse las cuestiones sobre el modo de coordinar los temas de regulación y
el comercio en los ámbitos de la radiodifusión, la información y las
telecomunicaciones.
La convergencia digital promete crear algo que será más que la suma
de las partes. Si bien promete grandes ventajas, este algo también pone en entredicho una
situación segura y familiar.
Sin embargo, dado que lo que viene ofrece mucho más que lo que
dejamos, los invito a todos ustedes, reguladores y operadores de América, a que se
atrevan a cambiar.
Permítanme expresarles mi agradecimiento por su atención y desearles
a todos ustedes una reunión productiva y enriquecedora.
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