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Día Internacional de la Mujer 2011
Es hora de materializar la promesa de la igualdad
Michelle Bachelet
Crédito de la foto: UN Photo/Paulo Filgueiras
Michelle Bachelet, Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, da una rueda de prensa sobre las prioridades de su organización para 2011

Mensaje* de Michelle Bachelet, Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, con ocasión del Día Internacional de la Mujer, 8 de marzo de 2011

Hace 100 años (el 8 de marzo de 1911), las mujeres del mundo entero dieron un paso histórico en el camino de la igualdad. El primer Día Internacional de la Mujer se celebró para llamar la atención sobre las condiciones de trabajo inadmisibles y a menudo peligrosas de muchas mujeres en todo el mundo. Aunque ese día se celebró en apenas un puñado de países, más de un millón de mujeres salieron a la calle pidiendo mejores condiciones de trabajo y también el derecho de voto, de ocupar cargos públicos y de ser iguales que los hombres.

Sospecho que esas valientes pioneras mirarían el mundo de hoy con una mezcla de orgullo y de desilusión. Los progresos han sido encomiables, ya que durante el último siglo se observó un aumento sin precedente de los derechos fundamentales de las mujeres. En efecto, se puede decir que el avance de los derechos de las mujeres es una de las revoluciones sociales más profundas jamás vistas.

Hace 100 años, las mujeres sólo tenían derecho de voto en dos países. Hoy ese derecho es prácticamente universal y en todos los continentes mujeres han sido elegidas para dirigir gobiernos. También ocupan altos cargos en profesiones que antes tenían prohibidas. Hace mucho menos que 100 años, la policía, los tribunales y los vecinos todavía consideraban que la violencia doméstica era un asunto exclusivamente privado. Actualmente, la legislación de dos de cada tres países condena específicamente la violencia doméstica, y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas reconoce que la violencia sexual es una táctica bélica deliberada.

A pesar de los progresos observados durante el último siglo, las esperanzas de igualdad expresadas con ocasión de ese primer Día Internacional de la Mujer distan mucho de concretizarse. Casi dos de cada tres adultos analfabetos son mujeres. Las niñas tienen aún menos oportunidades de ir al colegio que los niños. Cada 90 segundos muere en el mundo una mujer durante el embarazo o por complicaciones en el parto, a pesar de que disponemos de los conocimientos y recursos necesarios para que los nacimientos sean seguros.

En todo el mundo, las mujeres siguen ganando menos que los hombres por el mismo trabajo, en muchos países tampoco pueden poseer tierras ni heredar y, a pesar de todos los avances, siguen representando sólo 19% de los legisladores y 8% de los negociadores de paz. Sólo 28 mujeres son Jefes de Estado o de Gobierno.

Las mujeres no son las únicas que sufren de esta discriminación. Sufrimos todos porque no aprovechamos la mitad del talento y el potencial de la población mundial. Socavamos la calidad de nuestras democracias, la solidez de nuestras economías, la salud de nuestras sociedades y la sostenibilidad de la paz. El Día Internacional de la Mujer de este año está dedicado al acceso equitativo a la enseñanza, la capacitación, la ciencia y la tecnología, y subraya la necesidad de aprovechar este potencial.

Lograr la igualdad entre los sexos y garantizar los derechos de la mujer es un asunto mundial, un reto para todos los países, ricos y pobres, del norte y el sur. Las Naciones Unidas reunieron a cuatro organizaciones existentes para crear ONU Mujeres, en reconocimiento de su universalidad y de los beneficios que se cosecharán si se hacen las cosas bien. El objetivo de este nuevo organismo, que tengo el gran privilegio de dirigir, es galvanizar a todo el sistema de las Naciones Unidas para que podamos cumplir la promesa de la Carta de las Naciones Unidas, la igualdad de derechos de los hombres y las mujeres. He luchado por esto toda mi vida.

Cuando fui madre, tuve grandes dificultades para compaginar la vida familiar y mi trabajo de pediatra, y pude observar como la falta de guarderías im trabajar a las mujeres fuera de casa. La posibilidad de ayudar a suprimir esos obstáculos fue uno de los motivos por los cuales entré en política, y por el que apoyé políticas de atención sanitaria y puericultura para las familias y di prioridad a la protección social en los gastos públicos.

Cuando era Presidenta, trabajé duro a fin de lograr la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres a fin de que pudieran poner su talento y experiencia al servicio de nuestro país. Por eso formé un gabinete con el mismo número de hombres y mujeres.

Como Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, quiero aprovechar mi viaje y los conocimientos y experiencias colectivas de todos los que me rodean para fomentar el avance hacia una auténtica igualdad de sexos en todo el mundo. Trabajaremos en estrecha colaboración con hombres y mujeres, dirigentes y ciudadanos, la sociedad civil, el sector privado y todo el sistema de las Naciones Unidas para ayudar a los países a adoptar políticas, programas y presupuestos encaminados a alcanzar este digno objetivo.

He visto con mis propios ojos lo que las mujeres, a menudo en las peores circunstancias, son capaces de hacer por sus familias y sociedades si tienen la oportunidad. La fuerza, diligencia y sabiduría de las mujeres sigue siendo el mayor recurso desaprovechado de la humanidad. Sencillamente no podemos permitirnos esperar otros 100 años para aprovecharlo.

 


* Reproducido con permiso de ONU Mujeres (www.unwomen.org).

 

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