Actualidades de la UIT

Conozca lo que está pasando en el mundo de las telecomunicaciones

中文  |  English  |  Français  |  Русский  |  download pdf
                     

Redes sociales
¿Se acabó la privacidad?
 
image
Crédito de la foto: AFP

La fácil y rápida divulgación de ideas e información en las redes sociales se está convirtiendo rápidamente en la norma en el ciberespacio. Ahora bien, en algunos casos compartimos muchos más datos que antes, sobre nuestros intereses, nuestra ubicación o nuestra salud. Cuando terceros se apropian del contenido generado por los usuarios de redes sociales y lo difunden por Internet, puede resultar sumamente difícil para esos usuarios suprimir o alterar, o incluso actualizar, sus propios datos.

Aunque muchos proveedores de redes sociales han tenido cuidado en preservar la propiedad de los contenidos creados y generados por los propios usuarios se puede cuestionar, de hecho, el verdadero significado de “propiedad” de los datos cuando las redes sociales se reservan el derecho de modificar, publicar o distribuir libremente el contenido.

Los recientes cambios de las configuraciones por defecto de algunas redes sociales populares han desencadenado acalorados debates en Internet, planteando la cuestión de si a los usuarios en general les preocupa realmente la “privacidad”. En el presente artículo se analiza cómo las redes sociales pueden alterar la evolución de nuestras nociones de privacidad, y se examinan compromisos entre la libre difusión de los datos y los riesgos que ello comporta.

Privacidad y seguridad: ¿Cuál es la diferencia?

Privacidad no es lo mismo que seguridad. Las violaciones de seguridad se refieren en general al acceso no autorizado por personas no acreditadas a codificaciones o escritos protegidos. Por ejemplo, una red social puede ser víctima de piratas, de virus o de gusanos informáticos, pero si el ataque no genera ninguna explotación de la información personal de los usuarios, normalmente se puede considerar que no se ha producido pérdida de privacidad.

La pérdida de privacidad implica el acceso no permitido a información privada, y no proviene necesariamente de una violación de la seguridad. Por ejemplo, se han dado casos en que sitios web de redes sociales, a los que los usuarios han cedido la propiedad de sus datos personales, han suministrado posteriormente esos datos a investigadores universitarios o a empresas publicitarias.

Los sitios de redes sociales son objetivos muy atractivos para las violaciones de la privacidad y la seguridad. Cualquiera que viole la seguridad de un sitio web puede obtener fácilmente información privada y valiosa sobre un gran número de usuarios.

De algún modo, los datos obtenidos ilícitamente son más valiosos que la mayoría de los bienes robados, puesto que se pueden usar – y vender – muchas veces. Según el Instituto Interregional de las Naciones Unidas para la Delincuencia y la Justicia (UNICRI), el valor de los datos personales robados depende principalmente del país de residencia. En marzo de 2010, un conjunto de datos personales costaba normalmente en torno a 7 USD en el mercado negro mundial. El valor para un ciberdelincuente de los datos personales obtenidos de una red social con millones de miembros podría ser inmenso.

Según varios expertos del sector de las TIC, el posible daño causado a los usuarios por el acceso no autorizado a sus datos depende de hasta qué punto participan en el sitio web de la red social y del volumen de información que están dispuestos a compartir. Los lectores del New York Times destacaron este asunto en un reciente debate en línea el posible cometido de los gobiernos en la protección de la privacidad de los sitios de redes sociales, y en el que algunos consideraron que son los usuarios los que deben responsabilizarse de la información personal que comparten.

Geolocalización

Cada vez será más importante indicar la información por ubicaciones, en particular en tiempo real. Están aumentando los usos de ese tipo de información, desde la identificación de la ubicación y de los desplazamientos de las personas a la oferta de servicios de realidad aumentada en tiempo real, como guías turísticas (para las que es esencial saber hacia dónde miran esas personas, o sus dispositivos móviles). En principio, todas las previsiones de ventas de dispositivos móviles con GPS son positivas (Figura 1). En el futuro, la información de localización en tiempo real estará cada vez más presente entre nosotros.

Con todo, la capacidad de conocer y revelar la ubicación de las personas mediante servicios basados en la ubicación es una espada de doble filo. Los servicios de redes sociales como Loopt pueden transformar su teléfono móvil en una “brújula social”, alertándole cuando se aproximan sus amigos, un servicio excelente si las personas alertadas son realmente sus amigos. Pero, si la lista de amigos está comprometida, usted podría estar en peligro. Por ejemplo, si los datos de ubicación en tiempo real caen en malas manos, este tipo de información podría permitir a delincuentes sexuales esperar a sus víctimas en ciertos lugares a determinadas horas.

   image

¿Charlar con amigos o lanzar su propio canal mundial de noticias?

La idea de que las redes sociales son conversaciones con amigos y contactos benignos con conocidos o con desconocidos es engañosa. Michael McQueen, investigador social y autor de The New Rules of Engagement, observa que la información publicada en Facebook tiene ahora un alcance mundial y opina que publicar material en Facebook es equiparable a “difundirlo en el telediario”. McQueen destaca el problema de que una empresa tercera posea la propiedad permanente del contenido que los usuarios han compartido en línea, de forma que estos ya no controlan su información personal ni su propia imagen.

El fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, provocó la controversia y un acalorado debate en Internet cuando sugirió en enero de 2010 que la privacidad “ya no es una norma social” y que ahora se prefiere compartir información sobre uno mismo y sus opiniones por Internet. De hecho, Facebook posee ahora datos que representan aproximadamente la cuarta parte de la población mundial de Internet, lo que le otorga una tremenda influencia.

Google también provocó el debate con el lanzamiento en febrero de 2010 de su servicio de red social, Google Buzz, que pretende buscar contenidos recomendados por amigos y contactos mediante sistemas como la integración de bandejas de entrada.

Leer la letra pequeña

Los sitios de redes sociales suelen facilitar (aunque no siempre) detalles de sus políticas de propiedad, divulgación, uso, privacidad, supresión y modificación de los datos en las “condiciones de utilización”, “condiciones de servicio” o “procedimientos y condiciones” que presentan en sus sitios web. Muchos sitios evitan sencillamente la peliaguda cuestión de los derechos de propiedad. Unos pocos indican claramente que el usuario es el único propietario del contenido. Otros pocos “no reivindican” derechos de propiedad sobre los contenidos generados por los usuarios, aunque no está claro si esa condición implica una renuncia legal a los derechos de propiedad.

De hecho, la propiedad puede ser una cuestión meramente teórica, puesto que la mayoría de los sitios web mantienen plenos derechos de modificación y distribución de los contenidos publicados a través de sus servicios.

“Liberar” datos

Cuando las empresas publicitarias obtienen información sobre el mercado, esos datos deberían ser en principio de carácter general y no se deberían poder relacionar con ninguna persona en particular. En mayo de 2010, sin embargo, el Wall Street Journal admitió que algunas redes sociales podrían haber enviado información que podrían ayudar a publicistas a identificar usuarios sin su consentimiento, a menudo incluso en contra de sus propias políticas de privacidad y de normas del ramo.

En las redes sociales, normalmente las direcciones suelen contener nombres de usuarios que podrían orientar a los anunciantes hacia páginas de perfiles de esos usuarios repletas de información personal. En algunos casos, los nombres de usuario son de hecho el nombre real de las personas. Según el Wall Street Journal, grandes empresas publicitarias han recibido información que contiene nombres de usuarios o números de identificación y que proviene de perfiles de usuario.

En una época en la que “todos nuestros recuerdos pertenecen a la Web”, puede llegar a ser imposible retirar o eliminar datos “liberados” en Internet, diseminados por múltiples archivos en la web, memorias y páginas copiadas en otros lugares. Cabe imaginar pues que puede ser prácticamente imposible hacer cumplir los derechos de propiedad de los usuarios.

Comportamiento de los usuarios

Según el Informe “Gestión de la reputación y medios sociales: Cómo controla la gente su identidad y busca a otras personas en Internet”, publicado por el Centro de Investigación Pew a finales de mayo de 2010, algunos usuarios de Internet “adoptan una actitud abierta al compartir información sobre sí mismos y no toman medidas para limitar lo que comparten”. Pero, según Mary Madden, autora principal del Informe, “muchos usuarios están aprendiendo y corrigiendo su comportamiento sobre la marcha, cambiando las configuraciones de privacidad en los perfiles, definiendo quién puede ver determinadas actualizaciones y suprimiendo información sobre ellos mismos que no desean que figure en Internet”.

Todo es cuestión de equilibrio

El auge de las redes sociales ofrece nuevas posibilidades de comunicar con otros usuarios en línea, pero también plantea nuevas dificultades para la protección de la privacidad de los usuarios y de su información personal. El artículo publicado en nuestro número de julio-agosto de 2010 y el presente artículo destacan qué son las redes sociales, cómo se utilizan algunas de ellas y cómo están evolucionando, no sólo en términos de crecimiento y de los modelos económicos que han adoptado, sino también en lo que respecta a la propia naturaleza de las redes sociales.

Los legisladores y las instituciones reguladoras (incluidos los organismos de protección de datos y los organismos reguladores de la radiodifusión y las telecomunicaciones) deben estudiar las consecuencias para la privacidad y la protección de los datos, a fin de afrontar los riesgos y reducir los peligros del rápido crecimiento de las redes sociales, preservando y acrecentando al mismo tiempo los beneficios y la utilidad de esos servicios. Será fundamental que los reguladores colaboren con diferentes sectores para garantizar que se comprende, cumple y respeta la legislación sobre protección de datos y privacidad de manera aceptable para todos los implicados.

Hay que encontrar compromisos delicados entre disfrutar por una parte de la riqueza y utilidad de los servicios de redes sociales y, por otra, proteger a los consumidores y a las personas contra la divulgación de sus datos personales. Quizá sea más eficaz negociar y concebir esos compromisos por consenso, antes que depender de las prácticas informales del sector o de la buena voluntad de empresas individuales para proteger a los consumidores.

 

  Anterior Versión imprimible Comienzo de la página Enviar correo electrónico a un amigo Siguiente © Derecho de autor de la UIT 2019
Denegación de responsabilidades - Política de privacidad