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Recordando a Donald Maitland
Informe sobre El Eslabón Perdido: el legado de Maitland
Donald Maitland
Crédito de la foto: Independent Commission for World-Wide Telecommunications Development
Sir Donald Maitland plantando un árbol simbólico con ocasión de la reunión de octubre de 1984 de la Comisión Independiente para el Desarrollo Mundial de las Telecomunicaciones, celebrada en Arusha. Aquí aparece con las autoridades de Tanzanía y miembros de la Comisión

Recordar a Donald Maitland, que murió el 22 agosto 2010 a los 88 años, es también recordar su legado: encauzar el desarrollo de las telecomunicaciones por un camino integrador de dimensión mundial. Su clarividencia, en una época en la que casi la mitad de los habitantes del mundo vivían en países con menos de una línea telefónica por cada 100 habitantes, puso en marcha el crecimiento de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) como las conocemos hoy en día.

Se escogió a Donald Maitland para presidir la Comisión Independiente para el Desarrollo Mundial de las Telecomunicaciones, instituida en mayo de 1983 por resolución de la Conferencia de Plenipotenciarios de la UIT celebrada en Nairobi (Kenya) en 1982. El mandato de la Comisión era identificar los obstáculos que impedían el desarrollo de las infraestructuras de comunicaciones, y recomendar procedimientos para estimular la expansión de las telecomunicaciones en todo el mundo.

El título oficial del informe de esta Comisión es El Eslabón Perdido, aunque siempre se ha conocido como Informe Maitland. En la carta de presentación de este Informe, dirigida al entonces Secretario General de la UIT, Richard Butler (Australia) en enero de 1985, Donald Maitland escribió: “Le estamos agradecidos por habernos invitado a formar parte de esta Comisión... El reto ha sido formidable pero la tarea nos ha resultado gratificante”.

El Informe Maitland señaló a la atención internacional el enorme desequilibrio del acceso telefónico entre países desarrollados y en desarrollo. La Comisión alcanzó la conclusión unánime de que el burdo y creciente desequilibrio del reparto de las telecomunicaciones por todo el mundo no se podía tolerar. En aquel momento, tres cuartas partes de los 600 millones de teléfonos que había en el planeta, se concentraban en sólo nueve países industrializados.

En la introducción del Informe, la Comisión señaló que el ritmo de innovación tecnológica era tal que los habitantes del mundo industrializado esperaban disfrutar de todos los beneficios de la llamada “sociedad de la información” para finales del siglo XX. Sin embargo, la situación en el mundo en desarrollo contrastaba radicalmente con la de los países desarrollados. “En la mayoría de los países en desarrollo, el sistema de telecomunicaciones es inadecuado para sostener servicios esenciales. En extensas zonas territoriales no existe ningún sistema. Y tal disparidad no es aceptable en nombre de la humanidad ni sobre la base del interés común”, declaró la Comisión.

El Informe Maitland subrayaba la correlación directa entre la disponibilidad de infraestructuras de telecomunicaciones y el acceso a las mismas, y el crecimiento económico de un país. Denunciaba las carencias en accesos y servicios, y señalaba las disparidades entre los países ricos y los pobres, entre los privilegiados y los desfavorecidos en el seno de una determinada sociedad y entre los que viven en zonas rurales y aquellos que habitan en áreas urbanas.

Como forma de superar esta situación, la Comisión fijó el objetivo de que para principios del siglo XXI prácticamente toda la humanidad estuviera a corta distancia del teléfono con todos los beneficios que esto podría comportar. Para alcanzar este objetivo, los países desarrollados se dedicaron a extender sus redes, que ya gozaban de alta disponibilidad, a las partes más desfavorecidas de su población, y a mejorar la calidad de funcionamiento de las redes existentes, haciendo hincapié en el servicio universal: servicio telefónico individual en cada hogar. Los países en desarrollo se han ocupado principalmente del acceso universal, esforzándose por proporcionar acceso a tantas personas como sea posible, aunque ello suponga que éste sea compartido.

En 1985, había menos de un millón de teléfonos móviles en todo el mundo y sólo unas decenas de miles de usuarios de Internet (en aquellos momentos no existía todavía la World Wide Web). Considerando la situación en 2010, se han realizado ciertamente progresos enormes. La UIT estima que para finales de 2010 habrá 5.000 millones de abonos a la telefonía móvil en todo el mundo y que casi 2.000 millones de personas tienen ya acceso a Internet. No obstante queda pendiente una ingente labor por hacer: las tres cuartas partes de los habitantes del planeta siguen sin tener acceso a Internet. Nos amenaza la brecha digital.

El Informe Maitland sirvió de acicate a la inversión en el desarrollo de las telecomunicaciones, que acompañó a la puesta en práctica de nuevas tecnologías y estrategias innovadoras, y facilitó el conocimiento a grandes rasgos de los efectos socioeconómicos de las infraestructuras de comunicación. Esto se tradujo en un desarrollo notable de las telecomunicaciones en todo el mundo y en el decidido esfuerzo de reducir las disparidades en cuanto accesos y servicios.

Donald James Dundas Maitland nació en Edimburgo (Escocia) el 16 agosto de 1922 y alcanzó muchos logros durante su vida, principalmente en su calidad de diplomático. Antes de presidir esta Comisión, Sir Donald fue Subsecretario Permanente del Departamento de Energía del Reino Unido (1980–1982); Adjunto del Subsecretario Permanente de Estado (Ministerio de Relaciones Exteriores y de la Commonwealth) (1979–1980), Embajador y Representante Permanente del Reino Unido ante la Comunidad Económica Europea (Bruselas) (1975–1979), Subsecretario Adjunto de Estado (Ministerio de Relaciones Exteriores y de la Commonwealth) (1974–1975), Miembro del Grupo de la Commonwealth del Reino Unido sobre Comercio, Ayuda y Desarrollo (1975), Embajador y Representante Permanente del Reino Unido ante las Naciones Unidas (Nueva York) (1973–1974), Jefe de la Secretaría de Prensa del Primer Ministro (1969–1970). Entre 1947 y 1969, desempeñó varios cargos diplomáticos en Oriente Medio, África del Norte, y el Ministerio de Relaciones Exteriores y de la Commonwealth.

En la UIT siempre se recordará a Donald Maitland por su contribución al objetivo de conectar el mundo.

 

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