|
Un automóvil totalmente conectado
a la red puede hablar con otros
coches, recibir informes sobre datos
de tráfico, alertar al conductor
acerca de peligros venideros, sugerir
cuál es la mejor ruta para ahorrar
combustible, e incluso acceder
al correo electrónico, los precios de
la bolsa, o bien las redes sociales
Facebook y Twitter. Aunque hace
apenas unos años esto hubiera sonado
a ciencia ficción; actualmente
la perspectiva de un coche totalmente
conectado a la red se acerca
mucho más a la realidad.
Mantenerse al corriente de la información sobre tráfico
En 1996, BMW introdujo por
primera vez el canal de mensajes de tráfico del sistema de
datos radiofónicos (RDS-TMC, radio data system-traffic
message channel), como parte de su sistema de navegación
GPS. Este sistema ofrece a los conductores que utilizan
el subcanal FM la información sobre el tráfico en tiempo
real proporcionada por organismos gubernamentales.
Hoy en día el RDS-TMC sigue siendo un método de
transmisión muy eficaz para la información sobre tráfico
en toda Europa y en América del Norte. Este sistema ha
sido un éxito, en primer lugar, porque fue creado para
responder a una de las necesidades más básicas del conductor:
dirigirse de A a B de la manera más rápida posible,
o por lo menos saber cuáles son las perturbaciones de
tráfico que le esperan. El conductor utiliza y aprecia esta
información en todos y cada uno de sus viajes.
En segundo lugar, el sistema RDS-TMC se basa en
radiodifusiones FM, una tecnología de transmisión con
resultados demostrados; no entraña
ningún costo operacional
ni infraestructura adicional y no
plantea problemas de cobertura
de red limitada. En tercer lugar, el
sistema de RDS-TMC es una norma
bien establecida, por lo cual a los
proveedores les resulta fácil implementar
y comercializar el producto
en grandes cantidades.
¿Qué otro tipo de información necesitan los automovilistas?
¿La tecnología y las posibles aplicaciones
que hoy en día son objeto
de investigación tendrán el mismo
éxito que el sistema RDS-TMC? La
pregunta fundamental no es cómo
fabricar un automóvil totalmente
conectado a la red, sino por qué hacerlo. Con excepción de
unos pocos individuos que saben de tecnología, lo que los
clientes están dispuestos a pagar no es el coche totalmente
conectado a la red por sí mismo; a mi juicio los clientes
buscan movilidad, seguridad, eficacia y conveniencia.
Probablemente la información sobre el tráfico y las aplicaciones
relativas a la movilidad conexas aún se encuentran
en las primeras fases de utilización que resultan atractivas
para los usuarios. Los automovilistas desean tomar la ruta
más rápida a través del tráfico en las horas punta. Para ello
deben obtener la mayor cantidad de información posible
sobre lo que está ocurriendo: no sólo sobre el flujo de tráfico,
sino también sobre datos tales como la sincronización
de las señales de tráfico, las carreteras clausuradas y las
calles que se hallan temporalmente bloqueadas.
Igualmente importante son las aplicaciones que aumentan
la seguridad, y en este sentido –al igual que como
ocurre con las aplicaciones relacionadas con la movilidad–
la clave consiste en tener acceso a elementos de información
vitales. La mayor parte de las situaciones peligrosas lo
son únicamente porque ocurren de una manera imprevista.
Una alerta temprana elimina ese tipo de riesgo. Lo importante
es la fiabilidad y la exactitud de la información.
De resultas del alza de los precios del petróleo y una
mayor conciencia acerca de cuestiones ambientales, la
eficiencia en cuanto al uso de combustible se ha transformado
en un ámbito importante de innovación. Los consumidores
están dispuestos a invertir en tecnologías que
utilizan los recursos de una manera sensata y con mayor
eficacia. Dado que los flujos de tráfico y las modalidades
de conducir son dos de las principales variables por lo que
se refiere al consumo de combustible, disponer de información
precisa sobre lo que está ocurriendo más adelante
es vital para aumentar la eficacia en cuanto al consumo
de combustible. Otra forma de favorecer esa eficacia es
elegir rutas en las cuales está coordinada la sincronización
de las señales de tráfico, con miras a reducir las sucesivas
paradas y arranques innecesarios.
Los consumidores quisieran simplificarse la vida; el hecho
de tener diariamente a mano información sobre la disponibilidad
de aparcamiento o sobre los horarios del transporte
público reduce las tensiones y hace la vida más fácil.
Los clientes están dispuestos a pagar por esa comodidad.
¿Qué se necesita para poner al alcance estas aplicaciones?
Todas estas aplicaciones tienen una característica en común:
dependen de la disponibilidad de información precisa
y actualizada. ¿Pero podría haber renuencia a permitir el
acceso a esos datos? Por ejemplo, las municipalidades que
permiten el acceso a datos sobre gestión del tráfico exponen
sus sistemas a un escrutinio público. En tales casos, la
política gubernamental afecta la disponibilidad de los datos
mucho más que cualquier otro factor de orden técnico.
Otro componente esencial es el despliegue de las aplicaciones.
Al parecer lo que hay que hacer es dar un salto
tecnológico hacia delante, pero en términos más realistas
es probable que ese despliegue tenga lugar de una manera mucho más progresiva. La justificación económica y
el rendimiento de las inversiones son factores que podrían
impedir dar pasos agigantados en la vida real.
Poner en marcha el automóvil totalmente conectado a la red
Esto me lleva a abordar el último punto: ¿dónde está
la ganancia? Para decir la verdad, el coche totalmente conectado
a la red no existirá a largo plazo a menos que
haya una sólida justificación comercial y la perspectiva de
un rápido rendimiento de la inversión. Podemos hablar
acerca de las cosas buenas que contemplamos para la
humanidad, tales como la movilidad, la seguridad, la eficiencia
y la comodidad, pero al final de cuentas el único
estímulo para que un fabricante ponga manos a la obra
es la ganancia que puede obtener. ¿Cuánto debo invertir
en una nueva tecnología y qué cantidad adicional está
dispuesto a pagar el cliente? ¿Cómo puedo crear un factor
de venta único, de modo que los clientes no me abandonen
por un rival?
Al igual que los fabricantes de automóviles, otros
agentes en este ámbito tienen sus propios métodos para
seguir siendo rentables o alcanzar sus objetivos. En lo
tocante a los proveedores de contenidos y servicios, ese
método consiste en crear información valiosa a partir de
datos en bruto. Para un proveedor de servicios de red,
se trata de vender anchura de banda. A las universidades
les interesa atraer estudiantes e investigadores. Los
consultores quiere que se les soliciten sus servicios. Para
el gobierno se trata de responder a las necesidades públicas
y ganar las elecciones. Si logramos encontrar un
contexto en el cual pueden alcanzarse todas estas metas
y objetivos, el coche totalmente conectado a la red podría
transformarse en realidad.
Desde un punto de vista técnico, el automóvil totalmente
conectado a la red ya ha recorrido un largo trecho.
Los órganos normativos han hecho un enorme trabajo al
establecer normas que promueven el interfuncionamiento
y mantienen los costos de implementación a un nivel
mínimo. Ahora es necesario centrarse firmemente en el
desarrollo comercial y el despliegue en la vida real.
|