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La seguridad alimentaria se ha convertido en uno de los
temas principales dentro del programa de trabajo mundial.
En un nuevo Informe sobre el Seguimiento de la
Tecnología*, publicado por el Sector de Normalización de
las Telecomunicaciones de la UIT (UIT–T) en julio de 2009,
se examina la manera en que pueden aprovecharse las
tecnologías de la comunicación y la información (TIC) en
los planos local y mundial para abordar este problema.
También se estudia la ayuda que puede aportar la labor
de la UIT.
La Organización de las Naciones Unidas para la
Agricultura y la Alimentación (FAO) define la seguridad
alimentaria como “una situación que existe cuando todas
las personas, en todo momento, tienen acceso físico,
social y económico a alimentos suficientes, sanos y nutritivos
que cumplen con sus necesidades nutricionales y
sus preferencias alimentarias para una vida activa y sana”.
La inquietud respecto de la seguridad alimentaria se ha
planteado como consecuencia de las repercusiones del
cambio climático, los fuertes incrementos de los precios
de los alimentos en muchos países, y las políticas energéticas
—en particular la cuestión de los biocarburantes,
cuya producción requiere el uso de tierras agrícolas.
| Aplicaciones de TIC para
ayudar a los agricultores |
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| Crédito de la foto: © Angela Waite/Alamy |
| Los servicios de ciberagricultura pueden ayudar
mediante el uso de SMS para enviar asesoramiento
agrícola directo a los teléfonos móviles, así como
predicciones meteorológicas y los precios del
mercado |
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| Crédito de la foto: © Bill Bachmann/Alamy |
| Los productores pueden informarse en línea acerca
de nuevas técnicas, así como comprar, vender y encontrar nuevos mercados y asociaciones |
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| Crédito de la foto: © MARKA/Alamy |
| La radio rural conecta, con un bajo costo, a los
habitantes de zonas remotas, y les ayuda a mejorar sus métodos agrícolas y la productividad |
Un objetivo del milenio
La FAO calcula que más de 1.020 millones de personas
sufren de hambre en todo el mundo. La mayor parte de
las mismas (unos 830 millones) viven en países en desarrollo,
que se espera sean los más afectados por el cambio
climático. Los precios de los alimentos aumentaron cerca
de un 40% en 2007, y durante la primera parte de 2008
se produjeron nuevos incrementos importantes. Esto requiere
una acción a escala mundial: la falta de alimentos
asequibles puede tener consecuencias a largo plazo e irreversibles
para la productividad, la salud y bienestar.
La reducción de la pobreza extrema y del hambre es
el primero de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de
las Naciones Unidas. La UIT, como organismo rector de
las Naciones Unidas para las TIC, está desempeñando un
papel fundamental a efectos de la promoción del uso de
la tecnología para abordar las emergencias y la seguridad
alimentaria. Las TIC pueden resultar de gran utilidad para
los agricultores y la industria alimentaria en su conjunto.
En particular, las TIC ayudan en las tareas de control de
las cosechas y del medio ambiente, apoyan el desarrollo
sostenible y hacen más eficiente la logística de las cadenas
de suministro.
La Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la
Información (CMSI), organizada por la UIT en 2003 y
2005, reconoció la importancia de las TIC para la seguridad
alimentaria y decidió que la ciberagricultura debía ser
una prioridad. Dos iniciativas principales puestas en marcha
en respuesta a esta decisión son el Programa Mundial
de la FAO para Reducir la brecha digital en el medio rural
(BRDD), y el Proyecto Primera Milla (FMP) organizado por
el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) en
Tanzanía. El FMP trata —a escala regional— de conectar
a los pobres rurales a la información pertinente y a las
personas clave en la cadena del mercado mediante el uso
de los teléfonos móviles, la Internet y el correo electrónico.
En 2006, la FAO y otras instituciones presentaron el
portal web www.e-agriculture.org destinado a servir de guía en los esfuerzos para mejorar el desarrollo agrícola
sostenible y la seguridad alimentaria a través de la promoción
del uso de las TIC para el desarrollo rural.
Informar a los agricultores y a los pescadores
Las TIC resultan fundamentales para proporcionar a
los agricultores información de utilidad, como son los informes
meteorológicos y sobre los precios de las cosechas,
así como para impartirles educación en el ámbito
de las nuevas técnicas agrícolas. La radiodifusión es un
medio de comunicación fundamental a este respecto, debido
especialmente a que resulta relativamente barata y
tiene una amplia cobertura en el mundo en desarrollo. La
Radio Rural de la FAO, por ejemplo, es un servicio destinado
a los países en desarrollo que dispone de un canal
específico para la seguridad alimentaria, con programas
que ofrecen asesoramiento acerca de la manera de incrementar
la productividad.
Debido al rápido crecimiento de su utilización en los
países en desarrollo, el teléfono móvil se ha convertido en
otro importante instrumento para la difusión de información.
A través del servicio de mensajes cortos (SMS), los
agricultores y los pescadores pueden recibir directamente
información en sus teléfonos, y en su idioma local (véase
recuadro). Por ejemplo, e-Choupal ofrece en la India servicios
que ayudan a los agricultores a obtener mayores
rendimientos y garantizarse mejores precios. TradeNet,
basado en Accra (Ghana), ha creado una plataforma en la
que agricultores y negociantes de todo el mundo pueden
compartir información sobre el mercado a través de las
redes móviles y la Internet.
Estos servicios contribuyen además a evitar que se
desperdicien los alimentos. En un estudio realizado en
Kerala (India), se demostró que, mediante la utilización
de los teléfonos móviles cuando están embarcados, los
pescadores son capaces de responder con rapidez a la
demanda del mercado y evitar el derroche causado por
la sobrepesca.
También es posible poner la información al alcance de
los agricultores en las zonas rurales a través de los telecentros
comunitarios, que facilitan a las poblaciones rurales
o mal atendidas el acceso a los servicios de Internet, telefonía y telefax. Con la ayuda de la UIT, se están creando
telecentros en numerosas comunidades rurales de todo
el mundo, y el número de abonados al servicio móvil es
actualmente mayor en los países en desarrollo que en los
países desarrollados.
Seguimiento y alerta temprana
El seguimiento sistemático de los suministros alimentarios
mundiales es un primer paso necesario para abordar
la cuestión de la seguridad alimentaria. Esto supone
levantar mapas de la producción agrícola y de la escasez
de alimentos, así como crear bases de datos globales. Las
TIC pueden facilitar en gran medida la labor de seguimiento
a través, entre otras cosas, de:
La detección a distancia de los recursos agrícolas e
hídricos a través de la utilización de radiómetros de
alta resolución y de espectrómetros de imagen de
resolución moderada situados a bordo de aviones y
satélites.
La utilización de computadoras, redes, bases de datos
y programas informáticos para recopilar, analizar
y compartir la información importante a efectos de
la seguridad alimentaria. Los sistemas de información
geográfica, por ejemplo, pueden ayudar a establecer
una comunicación transversal entre los sectores al
proporcionar herramientas poderosas para el análisis
de las estadísticas, y al integrar bases de datos de varias
fuentes en un mismo formato.
La implantación de infraestructuras de comunicación
(como Internet y la telefonía móvil) para enviar información
y asesoramiento a los agricultores y consumidores
individuales.
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| Crédito de la foto: © Dinodia Images/Alamy |
| Los sistemas de alerta temprana pueden contribuir a
salvar vidas |
Operaciones de socorro
Las organizaciones internacionales también utilizan
el seguimiento de las cosechas y los modelos meteorológicos
para emitir alertas tempranas de hambrunas o
respecto de las carencias resultantes de las catástrofes
naturales. Esto puede permitir a los gobiernos adoptar
medidas preventivas en las zonas de riesgo. En caso de
crisis, las comunicaciones de emergencia se convierten en
un factor esencial.
La UIT también puede desempeñar un papel importante
en este ámbito. A través de la elaboración de
normas, la UIT cumple una función estratégica para garantizar
la interconexión e interoperabilidad de las redes
de comunicación a escala mundial, tanto en caso de
catástrofe como en condiciones normales. El Sector de
Radiocomunicaciones (UIT–R) atribuye el espectro de radiofrecuencias
necesario para los sistemas de detección
a distancia, lleva a cabo estudios sobre esta cuestión y
elabora Recomendaciones. Los datos resultantes de la teledetección se difunden utilizando diversas tecnologías
basadas en las redes de telecomunicaciones. La
Recomendación UIT–T X.1303, publicada en 2007, define
Protocolo de alerta común (PAC) basado en XML. El PAC
se utiliza para el intercambio de avisos públicos entre distintas
tecnologías de alerta. Puede generar e intercambiar
alertas relativas a eventos meteorológicos o sísmicos extremos,
por ejemplo, así como alertas en casos de escasez
de alimentos.
La UIT también ha adoptado varias medidas destinadas
a facilitar las comunicaciones en las actividades de
socorro. Por ejemplo, se ha asignado un indicativo de
país específico (el 888) a la Oficina de las Naciones Unidas
para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), el
cual ha sido adoptado en la Recomendación UIT–T E.164.
En otra norma (la Recomendación UIT–T E.106) se describe
un sistema internacional para la utilización preferencial
de las telecomunicaciones públicas por las autoridades
nacionales en las operaciones de emergencia y socorro
en caso de catástrofe.
Agricultura sostenible
El seguimiento de las condiciones medioambientales y
del suelo puede hacer que la agricultura sea más rentable y sostenible, por ejemplo a través de una mejor gestión
del agua y del control de las plagas y las enfermedades.
Las herramientas de TIC empleadas con este fin incluyen:
Sensores autónomos para medir la temperatura del
aire, así como la presión y la humedad atmosféricas.
Redes de sensores ubicuos (USN), con nodos de sensores
en el terreno que transmiten datos a una estación
de base, que pueden transmitirse posteriormente
a los sistemas mundiales.
Unidades de telemetría que envían datos medioambientales
utilizando las redes móviles.
Un ejemplo de ello es el proyecto llamado COMMON
Sense Net (Community-Oriented Management and
Monitoring Of Natural Resources via a Sensor Network),
que se utiliza para la gestión del agua destinada a la agricultura
en las áreas rurales semiáridas de Karnataka, en
India meridional. El proyecto consiste en una red inalámbrica
de sensores terrestres que registran periódicamente
las condiciones del suelo (midiendo la salinidad y la humedad)
y la temperatura del aire. Se utiliza una segunda red
de sensores subterráneos para realizar el seguimiento del
nivel y la calidad de las aguas subterráneas.
Un proyecto del Servicio africano de información sobre
el suelo (AfSIS) recurre a los satélites. Combinará la
obtención de imágenes por satélite con la edafología (la
ciencia que estudia el suelo) para elaborar el primer mapa
edafológico digital detallado del África subsahariana. El
objetivo es “elaborar un mapa de las condiciones del suelo,
establecer una referencia para el seguimiento de los
cambios y ofrecer opciones para la mejora de la gestión
del suelo y de la tierra”.
No obstante, debe reconocerse que sólo se trata de
ejemplos de lo que es posible hacer, y que la escalabilidad
sigue siendo un problema.
Mejorar la cadena de suministro de alimentos
Una mejor comunicación entre los productores de
alimentos, los comercializadores y los consumidores signifi
ca un menor derroche y un suministro más fiable. Una
manera de lograrlo es a través de la utilización de marcadores
de identificación por radiofrecuencia (RFID) para el
seguimiento de los inventarios, desde el campo hasta el
comercio. Los sistemas de RFID también pueden contribuir
a garantizar que los productos perecederos se conservan
en condiciones óptimas, y pueden proporcionar
detalles acerca del origen de cada producto que pueden
utilizarse para evitar la propagación de enfermedades de
transmisión alimentaria.
En el caso de la Unión Europea, se está introduciendo
de manera gradual un sistema de rastreo individual de los
animales de granja a fin de proteger a los consumidores.
Todos los animales nacidos después del 31 de diciembre
de 2009 recibirán un marcador RFID que servirá para seguir
su localización a lo largo de toda su vida. El sistema
podría aplicarse a la carne y otros productos de origen
animal.
La tecnología RFID puede contribuir a incrementar la
seguridad alimentaria mejorando la eficiencia de la cadena
de suministro. Sin embargo, uno de los obstáculos actuales
es la falta de compatibilidad entre los sistemas RFID
de los distintos países. La normalización desempeñará un
importante papel en la superación de este obstáculo —y
la UIT participa activamente en esta labor.
* Este artículo se basa en el Informe sobre el Seguimiento de la Tecnología titulado “ICT and Food Security” (TIC y
seguridad alimentaria). La Oficina de Normalización de las Telecomunicaciones (TSB) es la encargada de publicar
los Informes sobre el Seguimiento de la Tecnología. En ellos se procede a evaluar las tecnologías incipientes a
fin de valorar sus implicaciones para los miembros de la UIT, y especialmente para los países en desarrollo, y se
identifican posibles labores de normalización. Dichos informes pueden consultarse y descargarse en la dirección www.itu.int/ITU-T/techwatch.
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