El 24 de mayo de 1844, Samuel Morse enviaba su primer mensaje público a través de una línea telegráfica entre Washington y Baltimore, inaugurando con este simple acto la era de las telecomunicaciones.
Unos diez años más tarde, el telégrafo era ya un medio utilizado por el gran público, pero en aquellos días las líneas telegráficas no atravesaban las fronteras nacionales. Cada país utilizaba un sistema diferente, por lo cual los mensajes debían transcribirse, traducirse y enviarse a las fronteras antes de ser transmitidos por la red telegráfica del país vecino.
Dada la lentitud y las dificultades operativas de este sistema, muchos países decidieron establecer acuerdos que facilitaran la interconexión de sus redes nacionales. Sin embargo, dado que el proceso de negociación se llevaba a cabo a nivel nacional, cada enlace exigía numerosos acuerdos. En el caso de Prusia, por ejemplo, se necesitaron nada menos que 15 acuerdos para conectar la capital con las localidades fronterizas de otros estados alemanes. Para simplificar las cosas, los países comenzaron a establecer acuerdos bilaterales o regionales, de manera que en 1864 había ya varios convenios regionales en vigor.
La rápida y continua expansión de las redes telegráficas en un número cada vez mayor de países incitó finalmente a 20 estados europeos a reunirse para constituir un acuerdo marco para la interconexión internacional. En esa misma ocasión, el grupo acordó unas normas comunes que se aplicarían a todos los equipos para facilitar la interconexión internacional, estableció también normas de explotación que habrían de respetarse en todos los países y fijó normas internacionales en materia de tarifas y contabilidad.
El 17 de mayo de 1865, tras dos meses y medio de arduas negociaciones, 20 estados miembros fundadores firmaban en París el primer Convenio Telegráfico Internacional y creaban la Unión Telegráfica Internacional, con objeto de facilitar posibles modificaciones posteriores a este acuerdo inicial. Hoy, unos 145 años después, los motivos que llevaron a la creación de la UIT siguen siendo de actualidad y los objetivos fundamentales de la organización son básicamente los mismos.
Una nueva industria en evolución
Tras la invención del teléfono en 1876 y la subsiguiente expansión de la telefonía, la Unión Telegráfica comenzó, en 1885, a preparar la legislación internacional al respecto. Al inventarse en 1896 la telegrafía sin hilos — esto es, el primer tipo de radiocomunicación — y comenzarse a utilizar esta nueva técnica para las comunicaciones marítimas y otros fines, se decidió convocar en 1903 una conferencia de radiocomunicaciones preliminar para estudiar la reglamentación internacional de las comunicaciones radiotelegráficas. En la primera Conferencia Radiotelegráfica Internacional, celebrada en 1906, en Berlín, se firmó el primer Convenio Internacional de Radiotelegrafía, cuyo anexo contiene las primeras normas sobre telegrafía sin hilos. Esas normas, con las modificaciones y revisiones que se introdujeron ulteriormente en numerosas conferencias telegráficas de radiocomunicaciones, constituyen en la actualidad el Reglamento de Radiocomunicaciones.
En el año 1920 se asistió al inicio de la radiodifusión sonora en los estudios improvisados de la Empresa Marconi, y en 1927 se estableció el Comité Consultivo Internacional de Radiocomunicaciones (CCIR). El Comité Consultivo Internacional de Telefonía (CCIF, creado en 1924), el Comité Consultivo Internacional Telegráfico (CCIT, constituido en 1925) y el CCIR se encargaron de la coordinación de los estudios técnicos, las pruebas y las mediciones efectuadas en los diversos campos de las telecomunicaciones, así como de la elaboración de normas internacionales.
En la Conferencia Radiotelegráfica Internacional de 1927 se atribuyeron bandas de frecuencias a los diferentes servicios de radiocomunicación que existían por entonces (fijo, móvil marítimo y aeronáutico, radiodifusión, aficionados y experimental) para hacer más eficaz su explotación, habida cuenta del incremento del número de servicios de radiocomunicaciones y las peculiaridades técnicas de cada uno de ellos.
En la Conferencia de Madrid de 1932, la Unión decidió refundir el Convenio Telegráfico Internacional de 1865 y el Convenio Internacional de Radiotelegrafía de 1906 en el Convenio Internacional de Telecomunicaciones. También decidió modificar su nombre y pasó a denominarse Unión Internacional de Telecomunicaciones. Este nuevo nombre, que comenzó a utilizarse el 1de enero de 1934, se eligió porque reflejaba adecuadamente todo el alcance de las funciones de la Unión, que en aquel tiempo se extendían a todos los medios de comunicación alámbricos e inalámbricos.
Una perspectiva moderna
En 1947, después de la Segunda Guerra Mundial, la UIT celebró una conferencia en Atlantic City con el fin de ampliar y modernizar la organización. La sede se trasladó en 1948 de Berna a Ginebra. Al mismo tiempo se creaba la Junta Internacional de Registro de Frecuencias (IFRB) con el mandato de coordinar la tarea, cada vez más complicada, de gestionar el espectro de frecuencias, y el Cuadro de atribución de frecuencias, introducido en 1912, adquiría carácter obligatorio ese mismo año.
El 15 de noviembre de 1947, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó un acuerdo entre esta organización recién creada y la UIT, que comenzó a aplicarse con carácter provisional a partir de dicha fecha. El acuerdo, por el que se reconocía a la Unión Internacional de Telecomunicaciones como organismo especializado de las Naciones Unidas, entró oficialmente en vigor el 1 de enero de 1949.
En 1956, el CCIT y el CCIF se fusionaron para dar lugar al Comité Consultivo Internacional Telegráfico y Telefónico (CCITT), con objeto de responder más eficazmente a las necesidades que generaba el desarrollo de estos dos tipos de comunicación.
Un año después se asistía al lanzamiento del primer satélite artificial, Sputnik-1, con lo que daba comienzo la era espacial. En 1963 se puso en órbita el primer satélite de comunicaciones geoestacionario (Syncom-1), después de que el escritor Arthur C. Clarke sugiriera en 1945 la posibilidad de utilizar satélites para la transmisión de información.
Con el fin de hacer frente a las dificultades que planteaban los nuevos sistemas de comunicaciones espaciales, el CCIR estableció en 1959 una comisión de estudio encargada de estudiar las radiocomunicaciones espaciales. Después, en 1963, se celebró en Ginebra una Conferencia Administrativa Extraordinaria de Radiocomunicaciones Espaciales para atribuir frecuencias a los diferentes servicios espaciales. En conferencias posteriores se siguieron haciendo atribuciones y se establecieron normas que regirían la utilización por los satélites del espectro de radiofrecuencias y de los segmentos orbitales asociados. En 1992 se hicieron por primera vez atribuciones destinadas a satisfacer las necesidades de un nuevo tipo de servicio espacial que utilizaba satélites no geoestacionarios, conocido como comunicaciones personales móviles mundiales por satélite (GMPCS). Ese mismo año, se destinaron porciones de espectro a lo que se denominó IMT-2000, una norma mundial elaborada por la UIT para la nueva generación de telefonía móvil digital. La norma IMT-2000, cuya aplicación comercial está prevista a principios del nuevo milenio, armonizará los sistemas móviles actualmente incompatibles que se utilizan en todo el mundo, al tiempo que constituirá la base técnica para el desarrollo de nuevos dispositivos inalámbricos capaces de transmitir voz y datos a gran velocidad y de conectarse con servicios en línea como Internet.
El papel de la Unión en favor del desarrollo
En 1989, la Conferencia de Plenipotenciarios celebrada en Niza reconoció la necesidad de considerar la asistencia técnica a los países en desarrollo como una actividad al mismo nivel que las actividades tradicionales de normalización y gestión del espectro. Se creó entonces la Oficina de Desarrollo de las Telecomunicaciones (BDT), con el fin de intensificar los esfuerzos desplegados para mejorar las comunicaciones en el mundo en desarrollo.
Al mismo tiempo, y en el contexto del proceso de mundialización y de liberalización gradual de los mercados de telecomunicaciones, la Conferencia de Plenipotenciarios de Niza inició una nueva revisión de las estructuras, el funcionamiento y los métodos de trabajo de la Unión, así como de los recursos que le permitirían lograr sus objetivos. La conferencia creó un Comité de Expertos cuya tarea era formular recomendaciones en relación con los cambios que se revelaran necesarios para que la Unión continuara respondiendo de forma eficaz a las necesidades de sus Miembros. En 1992 se celebró en Ginebra una Conferencia de Plenipotenciarios Adicional que efectuó cambios radicales en la UIT con el fin de dotarla de una mayor flexibilidad para adaptarse al entorno del momento, cada vez más complejo, interactivo y marcado por la competencia.
Como resultado de esta reestructuración, la Unión se organizó en tres Sectores, que correspondían a sus tres ámbitos principales de actividad: la Normalización de las Telecomunicaciones (UIT-T), las Radiocomunicaciones (UIT-R) y el Desarrollo de las Telecomunicaciones (UIT-D). La nueva estructura integraba también un ciclo periódico de conferencias que permitiría a la Unión reaccionar rápidamente ante los nuevos avances tecnológicos.
Mirando al futuro
En 1994 la Conferencia de Plenipotenciarios de Kyoto adoptó el primer plan estratégico para la UIT, en el que se abogaba por un enfoque más orientado a los mandantes y por un programa de actividades centrado en la evolución de los cometidos, necesidades y funciones de los miembros de la UIT.
Además, la Conferencia de Kyoto creó el Foro Mundial de Política de las Telecomunicaciones (FMPT), una reunión ad hoc en la que se propicia el libre intercambio de ideas e información sobre cuestiones políticas emergentes que surgen de la evolución del entorno de las telecomunicaciones. El primer FMPT se celebró en Ginebra en 1996, y estuvo dedicado al tema de los sistemas mundiales de comunicaciones móviles personales por satélite; el segundo tuvo lugar en 1998 en Ginebra, y trató del comercio de servicios de telecomunicaciones; el tercer se celebró en 2001, también en Ginebra, y trató del Protocolo Internet (IP); y el cuarto tuvo lugar en 2009 en Lisboa (Portugal), y los temas abordados fueron la convergencia, incluidas las cuestiones de política pública relacionada con Internet; las redes de la próxima generación; las nuevas cuestiones políticas y reglamentarias de telecomunicaciones; y el Reglamento de las Telecomunicaciones Internacionales.
La Conferencia de Plenipotenciarios de Marraquech de 2002 decidió que la supresión de la brecha digital internacional era una de las acciones prioritarias que había de emprender la Unión, facilitando el desarrollo de redes y servicios plenamente interconectados y compatibles entre sí, y asumiendo el protagonismo en relación con los preparativos para la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (CMSI) y el seguimiento de la misma.
La CMSI fue la primera reunión de dirigentes mundiales en la que se abordaron los problemas específicos de la Sociedad de la Información, y se desarrolló en dos fases. La primera tuvo lugar en Ginebra, del 10 al 12 de diciembre de 2003, y a ella asistieron más de 11.000 participantes de 175 países, entre los cuales figuraban cerca de 50 Jefes de Estado y de Gobierno y vicepresidentes. La segunda fase tuvo lugar en Túnez, del 16 al 18 de noviembre de 2005, y contó con la asistencia de más de 19.000 participantes de 174 países y también cerca de 50 Jefes de Estado y de Gobierno y vicepresidentes. La CMSI tuvo como resultado cuatro documentos finales, en los que se abordaban la Sociedad de la Información, incluido el aprovechamiento de las TIC para el desarrollo; la ciberseguridad; la gobernanza de Internet; el acceso asequible a las comunicaciones; las infraestructuras; la capacitación, y la diversidad cultural.
La Conferencia de Plenipotenciarios más reciente de la Unión se celebró en Antalya (Turquía), del 6 al 24 de noviembre de 2006, y en ella se acordó un plan estratégico y se tomaron decisiones relativas a los parámetros financieros para el cuatrienio 2008-2011. Se fijó una hoja de ruta para la Unión, a fin de planificar su futuro como organismo mundial preeminente en el ámbito de las telecomunicaciones y de las últimas tecnologías de la comunicación y la información (TIC). La Conferencia confirmó el papel esencial de la UIT para colmar la brecha digital, e hizo hincapié en el papel director de la UIT en el proceso de múltiples actores iniciado para el seguimiento y la aplicación de los objetivos y metas pertinentes de la CMSI.
En 2007, la UIT coorganizó la Cumbre "Conectar África", con el objetivo global de movilizar los recursos humanos, financieros y técnicos necesarios para colmar las brechas de las tecnologías de la comunicación y la información (TIC) en toda África. La Cumbre se celebró en Kigali (Rwanda) los días 29 y 30 de octubre de 2007, y permitió obtener compromisos de financiación por un importe total de más de 55.000 millones de USD, con la industria de las TIC a la cabeza. La Cumbre también decidió adelantar los objetivos de conectividad de las TIC a 2012, a fin de hacer posible el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) en 2015. La UIT organizó en noviembre de 2009 una Cumbre "Conectar la CEI", que se celebró en Minsk (Belarús), para debatir acerca del futuro digital de la Comunidad de Estados Independientes (CEI).
La UIT seguirá revisando y adaptando sus prioridades y métodos de trabajo para asegurarse de que sigue siendo pertinente y capaz de responder a los rápidos cambios que se producen en el entorno mundial de las telecomunicaciones. A medida que el mundo se va haciendo cada vez más dependiente de las tecnologías de telecomunicaciones para el comercio, la comunicación y el acceso a la información, el papel que asume la UIT para la normalización de nuevos sistemas y el impulso de políticas comunes a escala mundial resultará más esencial que nunca.